BERRO SECO
18 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.PARECE ALGO absurdo, pero siempre pasa lo mismo y la cosa es como para reflexionar sobre ella. El patrimonio de la comarca pasa siempre por un proceso extraño: primero se deja que se desmorone hasta convertirse en una ruina, como le ocurrió al castillo de Vimianzo y a las Torres do Allo, para después dejarse una pasta en una restauración triunfal. Es una manía que se deja ver en casi todo. Si no está completamente destruido, parece que no tiene gracia ponerlo en pie. La rectoral de Moraime está ya a punto de convertirse en un montón de piedras. Es posible que por ello alguien se decida a poner manos a la obra. Los penedos de Pasarela también pueden acabar bien tocados, como le pasó a Dombate, antes de que se haga nada por ellos. Ahora está el museo de Man en el punto de mira. Cuando se convierta en cascotes seguro que le pagan una estatua. Paradojas comarcales.