Herido, pero no de muerte

Pilar Vilela TRIBUNA ABIERTA

MUXÍA

J.S.R.

14 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Itoitz, desde la mañana del lunes 09/02/2026, con la tripulación ya a salvo y durante tres agónicos días, el mar y el horizonte han sido testigos de la esperanza y la realidad de una ayuda que no llegó.

La voz de auxilio que transmitías con solo mirarte se perdió entre trámites y esperas burocráticas. La inacción pausada de los que te cortejaban convirtió la responsabilidad de auxilio en una quimera frente al oleaje.

Herido sí, pero no de muerte te mantuviste a flote a la espera de que alguien sostuviese tu timón a tiempo, y desde el cielo, una incrédula mirada observaba esa cubierta que tantas veces pisó al tiempo que sostenía tu nombre contra el viento. Al tercer día la mala mar remató la faena de lo que desde hacía unas horas era la crónica de una muerte anunciada. Mientras las inmensas olas azotaban tu casco herido, la burocracia seguía su camino lento y callado.

Y de repente, en el medio de la oscuridad la radio baliza lanzó tu último latido tras una lucha dura y cansada que solo el mar pudo callar. La omisión de socorro naufragó contigo y deja muchos restos por encajar. Pero con todo esto, una cosa queda clara, la emergencia no admite demora y la atención es un deber, no un favor.

Itoitz, 11/02/2026 D.E.P.