La foca Oza juega y se sube a las lanchas en Laxe tras abandonar aguas de A Coruña

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

LAXE

Ana García

Es un ejemplar adulto hembra que pesa más de cien kilos

09 abr 2024 . Actualizado a las 19:41 h.

Cansada de ser el foco mediático en A Coruña, Oza, un ejemplar hembra de foca gris, abandonó recientemente las aguas herculinas en busca de un sitio más tranquilo, y donde poder seguir disfrutando de una gastronomía de primer nivel. Y Oza escogió el puerto de Laxe para hacer una parada y pegarse un homenaje gastronómico. Lo hizo tras pasar por Baldaio, Razo, Illas Sisargas.

Fue un cormelán afincado en Laxe desde hace más de 40 años, Juan Antonio Centeno, conocido por Chencho, quien localizó al mamífero. «Foi sobre as dez desta mañá. Atopeina á altura da lonxa. Chegou, subiu a unha chalana e despois foi tomar o sol na explanada do peirao». Oza, cuyo nombre se corresponde al lugar en donde fue localizada por primera vez, goza de muy buena salud. «Pesa máis de cen quilos», apuntó Chencho.

Desde la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) señalaron que Oza se encuentra bien de salud, que no sufre ningún contratiempo físico que limite su movilidad y que se alimenta con normalidad. En todo caso, desde la Coordinadora monitorizan sus movimientos desde su hallazgo hace ya unos meses en A Coruña. Desde la Cemma sí han pedido que dejen al animal tranquilo y que los curiosos eviten acercarse al mamífero.

Sobre la procedencia de Oza, todo indica que vino arrastrada por las corrientes desde el sur de Irlanda. En concreto, desde el caladero del Gran Sol. Sí llama la atención de los expertos que fuera precisamente un ejemplar adulto el que fuera empujado por las corrientes y los temporales desde Irlanda cuando lo normal en estos casos es que sean crías recién nacidas, de entre 3 y 6 meses de vida, las que acaben varando en las playas y puertos de la Costa da Morte.