El relato del obispo que legó la leyenda del monstruo vákner

El historiador glosa los distintos estudios sobre la figura mítica que ahora quieren recuperar en Dumbría


En ciertas ocasiones se nos brinda la oportunidad reconstruir fragmentos de nuestra historia, o de nuestros mitos, por pura casualidad. Este es el caso del vákner, monstruo que supuestamente moraba en los montes que separan la meseta del Xallas y la costa de Fisterra, que se interponen en el Camino Jacobeo que de Santiago conduce al fin del mundo de los antiguos. La bestia tiene una presencia fugaz y enigmática en la documentación, y la única cita parece emerger desde la bruma, como una aparición al modo romántico, a través del relato odepórico de un peregrino armenio en las postrimerías de la Edad Media.

Nuestro romero, procedente de tan lejanas tierras, es el obispo Mártir de Arzendján, ciudad y diócesis de Armenia situada en la península de Anatolia -actual Turquía-, que emprendió su peregrinaje desde el monasterio de San Ciriaco de Norkiegh, donde residía, el 29 de octubre de 1489, prolongándolo hasta 1496 por Constantinopla, Venecia, Ancona, Roma, Constanza, Basilea, Fráncfort, Friburgo, Estrasburgo, Colonia, Aquisgrán, Flandes, Normandía, París, Tours, Poitiers, Bayona, Donostia, Portugalete, Santander, Santillana del Mar, San Vicente de la Barquera, Oviedo y Betanzos, desde donde alcanzó Santiago y el cabo Fisterra. Regresó del mismo modo por el Camino Norte, embarcándose en Getaria hasta Cádiz, de donde prosiguió su itinerario por el monasterio de Guadalupe, Sevilla, Salobreña, Granada, Jaén, Baeza, Úbeda, Chinchilla, Almansa, Xátiva, Alcira, Valencia, Barcelona, Perpiñán-, Milán, Génova, Orvieto, Montefiascone, Viterbo y Roma. En la capital del orbe cristiano se embarcó de nuevo para regresar a su patria, sin que indique más lugares de paso.

El viaje figura en un manuscrito armenio de la Biblioteca Nacional de París (Bibliotêque du Roi, 65), que resulta ser una compilación de varios rezos y relatos piadosos, elaborada en Constantinopla en 1684.

La primera popularización del texto nos llega a través de la traducción al francés realizada por Antoine Jean Saint-Martin, del Instituto de Francia, que la tituló Relation d’un voyage fait en Europe e dans l’Océan Atlantique, à la fin du XVe siècle, sous le règne de Charles VIII, par Martyr, évêque d’Arzendjan (París, 1827). En la publicación, dotada de un denso aparato crítico, figura también el texto original en armenio.

De la anterior lo tradujo por vez primera al castellano Emilia Gayangos de Riaño como Relación de un viaje por Europa con la peregrinación a Santiago de Galicia verificado a fines del siglo XV por Mártir, obispo de Arzendján (Madrid, 1898). Esta versión española fue reeditada recientemente por los Amigos de los Pazos (Vigo, s/d).

Jose García Mercadal, gran divulgador de la literatura odepórica en España, incluyó el relato en su obra Viajes de extranjeros por España y Portugal, I, 1952, pp. 419-432, reeditada en 1999. Posteriormente el texto también ha sido publicado por Blás Nabel Pérez (Armenios en el Nuevo Mundo, Abya-Yala, Quito, 1998) y, con un completo análisis crítico, por Ignacio Iñarrea Las Heras y Denise Péricard-Méa (Relato del viaje por Europa del obispo armenio Mártir, 1489-1496, Universidad de La Rioja, Biblioteca de Investigación 53, Logroño, 2009), y en solitario por D. Péricard-Méa, coord. (Récits de pèlerins de Compostelle. Neuf pèlerins racontent leur voyage à Compostelle, 1414-1531, La Louve, Cahors, 2011.

Varios autores han realizado estudios sobre el texto, entre ellos, por lo que respecta a las traducciones al francés y el castellano, Ignacio Iñarrea Las Heras (Las traducciones del relato sobre el viaje por Europa del obispo armenio Mártir, 1489-1496: texto, paratextos y público lector”, Sendebar, Revista de Traducción e Interpretación, 19, Universidad de Granada, Granada, 2008. También ha dado mucho que hablar el viaje oceánico realizado por Mártir desde Getaria, así como el objetivo oculto de su largo viaje, ambos temas objeto de reflexión por parte de István Szászdi León-Borja (La extraña peregrinación compostelana del obispo Mártir. Un armenio en la negociación contra el Turco y el Atlántico, Iacobus. Revista de Estudios Jacobeos y Medievales.

Sin pararnos en otras aportaciones divulgativas, entre los que tratan con más profundidad la aparición del vákner se cuentan Fernando Alonso Romero (Historia, leyendas y creencias de Finisterre, y María Aurora Lestón Mayo (O vákner e o dragón, Toxosoutos, Noia, 2010). Por último, cabe también citar el breve artículo filológico de José Luis Pensado (El gallego, Galicia y los gallegos a través de los tiempos, La Voz de Galicia.

El traductor francés, conocedor del armenio, ya había apuntado que el manuscrito, copia del original realizado en Constantinopla, estaba redactado «en lenguaje armenio vulgar mezclado de muchas palabras turcas», por lo cual son muchos los errores en la transcripción de la toponimia y otros nombres, especialmente en lo que respecta a España. Asimismo, se asume que Mártir no era especialmente cuidadoso a la hora de organizar sus descripciones, lo que lo convierte en una fuente no excesivamente fiable.

La parte del viaje que nos interesa es la que lleva a Mártir hasta Galicia y Compostela, aunque no sabemos exactamente si transcurrió en 1492 o 1493, dada la extensión temporal del viaje y la parquedad de las citas cronológicas. Tras visitar la catedral y permanecer 84 días en la ciudad del Apóstol se dirige, como tantos otros peregrinos bajomedievales, a Santa María de Finibus Terre, en el extremo del mundo hasta entonces conocido. Decimos hasta entonces porque la presencia del armenio en Fisterra coincide con el primer viaje de Cristóbal Colón a América, que acabó definitivamente con el antiguo mito que fijaba el fin del mundo en esta costa.

«La bestia tiene una presencia fugaz, parece emerger de la bruma»

Apuesta por un dragón de la mitología nórdica

 

 

Frente a la hipótesis de la licantropía, el extenso estudio de María Aurora Lestón Mayo apuesta por identificar el vákner, de nuevo como producto del imaginario popular, con un dragón, el fáfner nórdico. Para ello recuerda la presencia de dragones en leyendas jacobeas como la del Pico Sacro, cerca de Santiago, o la del monte Pindo, inmediato al Camino de Fisterra, escenario ideal para convertirse en guarida del vákner. Por otra parte, el dragón fáfner tenía una amplia divulgación en los países nórdicos, en relación con el héroe Sírgud, pasando al mundo germánico a través de leyendas.

Identificado con el «Lobisome» de la literatura galaica

 

 

El breve relato de la travesía hasta Fisterra es el siguiente: «Recibí la bendición de Santiago, me puse en camino y llegué a la extremidad del mundo, a la playa de la Santa Virgen, a un edificio que fue construido por la propia mano del apóstol San Pablo y que los francos llaman Santa María de Finisterre. Padecí muchos trabajos y fatigas en este viaje, en el cual topé con gran cantidad de bestias salvajes muy peligrosas. Encontramos el vákner, animal salvaje grande y muy dañino. ‘¿Cómo, me decían, habéis podido salvaros, cuando compañías de veinte personas no pueden pasar?’ Fui en seguida al país de Holani, cuyos habitantes se alimentan también de pescado y cuya lengua yo no comprendía. Me trataron con la mayor consideración, llevándome de casa en casa y admirándose de que hubiese escapado del vákner».

Resulta curioso que en vez de hablar del promontorio y sus leyendas, como era habitual entre los peregrinos de esta época, el principal objeto de su interés sea una bestia. ¿De qué animal, aparentemente solitario y grande, está hablando Mártir cuando menciona al vákner, singularizado como el peor de una pléyade de «bestias salvajes y peligrosas» que acechaban a los usuarios de esta ruta? A priori parece estar aludiendo a una fiera real, de carne y hueso, pues además de identificarla con un nombre concreto, comenta que ni siquiera nutridas caravanas de peregrinos se aventuraban a atravesar el área por la que merodeaba y, al trasladarse al país de Holani, que algún autor identifica con Asturias, vuelve a referirse a ella indicando que allí también la conocían y temían, asombrados de que alguien hubiera podido salir a salvo de su encuentro.

Sin embargo, el vákner no parece coincidir con ninguna de las bestias que poblaban la zona en el Medievo, fueran felinos, toros salvajes, lobos, osos o jabalíes; tampoco existe aproximación fonética alguna con vocablos próximos de raíz latina y, lo que resulta más chocante, nada ha perdurado en la memoria, a través de tradiciones orales populares, sobre su presencia en Galicia. Ante tal tesitura, los estudiosos han propuesto diversas soluciones al misterio del vákner, inclinándose por identificarlo con algún ser fabuloso o mítico de carácter maléfico.

Fernando Alonso Romero, catedrático de la Universidad de Santiago y buen conocedor de las leyendas del Finisterre, que siempre ha puesto en relación con otras culturas del arco atlántico céltico, tras indagar en el origen etimológico del término a través de diferentes lenguas y en el folklore, se inclina por un ser demoníaco próximo al Hombre Lobo, el popular Lobisome de la mitología galaica.

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