La Navidad ya luce en la comarca

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado CEE / LA VOZ

DUMBRÍA

Ana Garcia

Casi todos los concellos colocaron las luminarias y algunos las tienen encendidas

06 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

No la ha inventado El Corte Inglés, como dice la canción, pero es indudable que la Navidad está ya tan ligada al espíritu familiar y al reencuentro como al consumo y dentro de este sistema, que para muchos comercios supone la diferencia entre cerrar un buen año o hacerlo con números rojos, la ambientación de negocios y calles juega un papel fundamental. Aunque pueda parecerlo no resulta superfluo porque está demostrado que los ánimos y también las carteras se distienden más entre arbolitos, villancicos y luces de colores. De ahí que casi ningún concello se atreva a dejar las calles desnudas en unas épocas tan señaladas. De hecho, los alcaldes que lo hicieron alguno de los años más duros de la crisis se hartaron de escuchar críticas. En esta ocasión no parece que, al menos a la mayoría, les vaya a pillar el toro, porque en prácticamente todos los municipios de la zona se puede ver estos días a los electricistas trabajando a destajo. Las fórmulas son múltiples: desde el que tiene personal y equipos propios que reutiliza año tras año hasta la tendencia más consolidada en los últimos años, que es la de contratar una empresa de servicios que se ocupa de todo, trae sus propias luminarias y las coloca por una cantidad fijada, que se mueve en el arco de unos cuantos de miles de euros. Así, Muxía fue el pionero. Le siguió Laxe. En Zas, Malpica o Dumbría ya se pueden ver los arcos colocados o los árboles y otros elementos del mobiliario público adornados. En Carballo, varios miembros del gobierno pulsaron ayer por a primera hora de la noche el botón de encendido. Se les adelantó Calvo con su árbol.

La música en la calle, entre lo tierno y lo cansino

En algunas localidades, caso de Cee y otros lugares, como Baio, otros años, las luces vienen acompañadas por equipos de megafonía que emiten constantemente ritmos navideños. Ambientan y contribuyen a endulzar los ánimos entre quienes hagan compras o simplemente pasean. Ahora bien, la cosa cambia si toca trabajar todo el día al lado de uno de los altavoces en medio del villancico permanente.