La política sucia no es solo corrupción

La mayor parte de los partidos mantienen en la zona carteles de las dos últimas citas electorales


Carballo / La Voz

Como si se tratara del retrato de Dorian Grey, los elementos van a ir ajando los rostros de los candidatos y cuando apenas quede de ellos un pedazo de sonrisa o un trozo de lema electoral, lo que en su tiempo, no lejano, fue un modo democrático de ganarse diputados y concejales se convertirá en una forma de incrementar la basura que todavía nos ronda en la zona.

La suciedad política no solo consiste en dar contratos a amigos o llevarse una parte del dinero público, también se es un hecho físico e incontestable que cuando se terminan las elecciones mucha gente se olvida de que ha dejado por ahí un reguero de papel. Alguno sí ha entendido que después de jugar hay que recoger, como nos decían de niños. Es el caso de José Antonio Andrade, del BNG de Coristanco, que con una escalera fue descolgándose de las farolas. Y lo puso en su Facebook. Si era para dar ejemplo, el suyo cundió bastante poco.

Y no solo es papel. El PP de Carballo se dejó una pancarta de plástico en la rotonda de A Milagrosa en la que pide el voto. Deberían reutilizarla para otras elecciones porque no están los tiempos para gastar, pero sobre todo, deberían haber cumplido la ley y quitarla el 25 de mayo, cuando había que reflexionar sin interferencias. Ahora ya puede quedar para las autonómicas.

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