Menos de un año para las elecciones


Lo que no pasa en un año pasa en un minuto. Para bien y para mal. En 60 segundos lo mismo puedes ser millonario (basta que los niños de San Ildefonso canten tu número) que morir en un accidente. En política las cosas suelen ser más lentas, necesitan tiempo, como un guiso de los de antes. Como en esas comidas, los invitados no suelen saber desde cuando está al fuego la pota y no se enteran de lo que se cuece hasta que llaman a la mesa. Es lo que ocurrió en Coristanco con motivo de la moción de censura y lo que ha pasado con la división de Terra Galega en Carballo, aunque en este caso hacía ya un rato que llegaba el olor desde la cocina.

Ahora no queda ni un año para las elecciones y es muy difícil saber cómo acabarán las listas electorales en los dos ayuntamientos, y también en Cee. Lo que no ocurre en más de tres años puede ocurrir en menos de uno, pero la tarea de adivinar se presenta complicada.

En principio, Manuel Andrade vuelve a la política con Ciudadanos y Terra Galega presentará una candidatura con los ediles actuales. Cómo se hará el reparto de los votantes supuestamente centristas es difícil de decir, porque se puede calcular el tirón electoral de Andrade Cristóbal por comicios anteriores, pero es un misterio cómo se desenvolverán los tres ediles de TeGa. Por pura aritmética podría beneficiarse los partidos más pequeños ya que los últimos concejales salen bastante económicos, pero en esa pugna estará también el PSOE, que arrastra ciertos problemas de división interna.

El Coristanco la cuestión es más peliaguda aún. ¿Presentará lista el PP? ¿Bajo qué siglas concurrirá Pensado Plágaro y el resto de su equipo? ¿Habrá candidatura del PSOE? ¿Con quién irá Abraham Gerpe?

Las elecciones municipales no son las únicas que se presentan complicadas. El próximo mes se cumplen cuatro años de la renovación de las asambleas generales de las cofradías, que dieron lugar a la elección del patrón mayor. En varios casos no se presentaron candidaturas y todos los miembros fueron elegibles, algo que se volverá a repetir.

Especialmente peliagudo es el caso de Malpica, que arrastra una importante deuda que no es capaz sacudirse y que cada día pesa un poco más. Hacerse cargo de una institución en esta situación exige mucho valor, una gran irresponsabilidad o ideas claras sobre lo que hay que hacer, capacidad de liderazgo y entusiasmo e implicación. No parece fácil encontrar a alguien así y si, además, no ha dado un paso al frente con determinación, habrá que temerse lo peor y esperar lo mejor. Así, pues, se espera un verano caliente y una próxima primavera realmente complicada, y no por el tiempo meteorológico.

Autor crÓNICA CIUDADANA

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