Trabajador de la construcción y amante de los animales y del mundo agrario, el joven de Lires atravesó por situaciones muy complicadas
09 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El hallazgo este miércoles por la tarde del cuerpo sin vida de Martín Lodeiro Fernández, el joven de Lires desaparecido la madrugada del pasado 31 de agosto, ha supuesto un duro mazazo para todo su entorno, en el que trazan un perfil de su trayectoria vital plagado de obstáculos.
«Tocoulle facerse home á forza antes de tempo», señalaba ayer un amigo de la familia, que conoce bien los esfuerzos que tuvo que realizar el joven para salir adelante en un ambiente en el que las cosas nunca fueron fáciles para él. Había conseguido un puesto de trabajo en la construcción con un empresario local y, aunque en el momento de su desaparición estaba de baja debido a la intervención quirúrgica a la que se tuvo que someter en un dedo, desempeñaba su puesto con solvencia.
Sin embargo, como explicó Azucena, su única hermana, que cuida de los padres de ambos gravemente enfermos, su verdadera pasión eran «os animais» y el trabajo en el campo. «Era tolo por iso. Encantáballe ir axudar a cargalos, levalos ás feiras, baixar as bestas do monte,...», detalla la hermana, que se cansó, como muchos miembros de la Policía Local, Protección Civil y otros voluntarios de recorrer pistas forestales y caminos recónditos, sabedores de que el joven dominaba todo el territorio del entorno y se movía habitualmente por zonas apenas pisadas por la mayoría de vecinos.
Ese apego a la tierra lo sentía igualmente por el mundo agrario y, sobre todo, por las máquinas relacionadas con el trabajo en el campo, que le encantaba manejar y conocer. Tanto que devoraba cualquier catálogo, vídeo de Internet o referencia que encontraba a los tractores y aperos más sofisticados.
En cuanto a los motivos de la desaparición, «iso por moito que a xente fale -case sempre sen sentido ningún-, só os sabía el», replica otro vecino, molesto con las especulaciones, muchas veces insultantes, que ha tenido que escuchar a lo largo de las últimas semanas.
Su estado de salud no era bueno, porque, según señaló su hermana, sufría ataques de ansiedad periódicos y estaba a tratamiento para superar un cuadro depresivo. Esa situación se complicó todavía más a partir del día 25 de agosto, cuando a raíz de una discusión con la joven con la que mantenía una relación sentimental, Martín se dirigió a algunos de sus más allegados con mensajes que hacían temer cualquier reacción trágica. Sin embargo, en los días posteriores esa situación parecía haber mejorado, hasta que en la madrugada del 31 se fue repentinamente de casa después de recibir una llamada de teléfono. El contenido de esa conversación tampoco ha llegado a conocerse, al igual que la identidad del interlocutor, aunque para los investigadores que siguieron el caso parece claro que actuó como detonante de lo que finalmente se produjo.
Sin mediación de terceros
La presencia del Hyundai I30 de Martín en una zona tan transitada como es la del muelle de Cubiles y el entorno de la depuradora, a medio camino entre la salida del casco urbano y el muelle de Brens ha resultado sorpresiva, dado la concurrencia que tiene y el hecho de que las mareas vivas de las últimas fechas hicieron descender de manera considerable el nivel del mar. Tanto que algunos pescadores veteranos señalaron que es prácticamente imposible que el vehículo no llegase a verse en algún momento desde la superficie.
Sin embargo, las aguas esta temporada han estado bastante revueltas y el coche se encontraba a una distancia considerable, 15 metros aproximadamente, del muelle de hormigón, de ahí que ganase más profundidad y que pasase desapercibido durante tanto tiempo. Un período de más de un mes en el que, según las fuentes policiales consultadas y en base al aspecto que presentaba el turismo ya debió pasarlo sumergido. De ahí que consideren que muy probablemente llegó a ese punto la misma madrugada del 31. De hecho, había indicios de su presencia en el muelle de Brens ese mismo, por lo que un buzo voluntario de Protección Civil recorrió el perímetro del puerto, aunque evidentemente sin éxito porque el coche se encontraba a varios cientos de metros de allí.
El Hyundai estaba en posición normal, con las cuatro ruedas apoyadas en el lecho marino, las ventanillas delanteras bajadas y el cuerpo de Martín, con sus pertenencias y el cinturón de seguridad puesto.
Todo ello, a falta de que los informes científicos lo descarten definitivamente, lleva a los investigadores a creer que no hubo intervención de terceras personas en el momento de lo sucedido.
Con las motivaciones a un lado, ya que solo el joven las conocía a ciencia cierta, lo que queda es una familia consternada que al menos ha puesto fin a una agonía de muchas semanas, y un pueblo entero en el que numerosas personas recuerdan con cariño al chaval de Lires amante de los animales.