La crisis del coronavirus no ha sido ajena para los notarios.
-¿A ustedes les ha afectado la pandemia? ¿Han notado cambios?
-Ha habido cambios radicales: cómo hemos visto a las personas, cómo nos hemos visto nosotros también, que hemos sido servicio esencial. Siempre tuvimos que estar ahí, y encantados de haberlo hecho. Frente a las situaciones de vulnerabilidad e incertidumbre, la seguridad y la certeza que aporta el Notariado creo que es muy importante. Con personas abatidas (todos podemos estarlo) hemos intentado ser fuertes para transmitir esa fortaleza a las personas, ayudándolas con sus problemas, sobre qué actos tienen que hacer.
-¿Se ha testado más?
-Sí, se han hecho más testamentos, por ese miedo e incertidumbre, esa ansia de dejar las cosas hechas, arregladas. La mentalidad del gallego es previsora.
-¿No se espera mucho para hacer testamento?
-Ya no. Antes, sí, se tardaba mucho, y a veces se esperaba tanto que no podían hacerlo por falta plena de capacidad. Ahora la gente joven ya tiene más mentalidad de ir al notario. Pero no solo para testar, para muchos aspectos de la vida. Ya vienen parejas jóvenes. En las parejas de hecho es muy importante, más cuando se adquieren propiedades. En general, la notaría es una fuente de información para todo, se haga o no el documento. Los notarios estamos en el itinerario vital, de las personas y de las empresas, desde que nacen hasta que fallecen. Al menos hay que informarse. Que la gente se cuestione qué hacer, qué es lo mejor. Y volviendo al testamento: es importantísimo, porque se puede cambiar cuantas veces se quiera, adaptándolo a las circunstancias. Es como un chequeo o bolsa documental, en función de lo que vaya ocurriendo.
-¿Y es caro?
-No. Un testamento cuesta 39 euros, que es la bolsa de la compra. Tienes en cuenta tus circunstancias actuales, y te anticipas a lo que puede suceder. Por ejemplo, para decidir quién se va a ocupar de los hijos si os pasa algo, tales personas lo harán. Si no, lo hará el juez, Código Civil en mano. Y eso es más frío y a veces genera problemas familiares.