«Sorpresa, miedo e ira son las emociones que más nos atraen»

Para este experto, que abarrotó la Fundación Jove, el «analfabetismo emocional» es el origen de muchas patologías


A Coruña / la Voz

«Simplemente por el hecho de saber controlar la ira y la violencia es razón suficiente para invertir en educación emocional». Esto decía ayer Rafael Bisquerra, director de posgrado en Educación Emocional y Bienestar de la Universidad de Barcelona y uno de los impulsores de la educación emocional en Europa. Desde hacía un mes estaban agotadas las entradas para asistir a la conferencia que impartió ayer en la Fundación María José Jove, cuya presidenta, Felipa Jove, destacó que «hoy en día todos estamos realmente interesados en aprender a conocer nuestras emociones». A ese conocimiento aludía Bisquerra al afirmar que «denominamos a las emociones con palabras, pero sabemos poco de ellas».

-¿Qué son las emociones con denominación de origen?

-Esta expresión es un concepto creado con la intención de proteger la calidad de ciertos productos que caracterizan una región. Esto lo vamos aplicar a las emociones, lo cual nos lleva a ver cómo se estructuran las emociones como si fueran una geografía de la denominación de origen. Se trata de conocer mejor qué nos pasa por dentro.

-¿Y qué nos pasa?

-Lo que nos pasa por dentro en gran medida son emociones. Cuando una persona dice que no sabe qué le pasa muchas veces lo que le pasa es algún fenómeno emocional, pero no tiene las palabras para poder expresarlo y, en definitiva, es la dificultad de conocernos a nosotros mismos.

-Al final, esto de las emociones ¿es una cuestión de lenguaje?

-Toda ciencia tiene como punto de partida un vocabulario específico que permite la comunicación entre la comunidad científica. Como dijo Wittgenstein, el vocabulario señala el horizonte de nuestros conocimientos. Nosotros nos comunicamos con palabras y pensamos con palabras y el dominio del vocabulario emocional es un requisito para conocer nuestras emociones y para poder gestionarlas de una forma apropiada. Es fundamental tomar conciencia de las emociones, saber cómo se estructuran y aumentar el vocabulario emocional.

-Estas teorías de la educación emocional ¿se llevan a la práctica?

-Si hablamos de investigación y publicaciones, España es de las tres mejores del mundo por detrás de Estados Unidos y Reino Unido. Otra cosa es la implantación.

-¿Cuándo hay que implantarla?

-La educación emocional afecta a las familias. Debería empezar como mínimo nueve meses antes del nacimiento.

-¿Qué papel tiene esa educación en el fenómeno de la posverdad?

-La educación emocional es una necesidad básica de la sociedad porque muchos problemas que nos rodean tiene sus orígenes en el analfabetismo emocional, en gran medida, porque los grandes problemas no obedecen nunca a una causa única, son problemas complejos y por tanto el principio de causación múltiple es lo que los explica mejor. Pero sabemos que hay una prevalencia de ansiedad, estrés, depresión , fobias, dolencias, consumo de drogas... Todo esto tiene una carga muy importante de analfabetismo emocional en sus orígenes. Respecto a la posverdad, las personas viven las emociones como algo esencial en su vida y sabemos que hay ciertas emociones por las cuales tenemos una gran atracción, sobre todo la sorpresa, el miedo y la ira. Cuando circulan informaciones en las redes sociales que activan alguna de estas tres emociones tenemos una especial atracción hacia ellas.

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