Jesús Viña Sánchez marchó para Suiza en el «sesenta e pico» y regresó en el 2006, aunque en medio pasó siete años en Galicia, así que no llegó a los 40 años. Le fue bien. «Eu nunca tiven problema. Aprendín o francés, os meus patróns eran moi boa xente», explica, y no se puede quejar. Pero también conoció otras situaciones. «Si que había racismo, e aínda hai. Na construción, había suízos que estaban celosos de como traballabamos nós», y se notaban esas actitudes. Pero a él no le afectaba, aunque lo viviera. Cree que ahora, la relación con los extranjeros es diferente, «porque hainos de moitas nacionalidades, non como antes, que eran moi poucas». Suiza le marcó, su vida laboral estuvo en ese país, pero no volvió. En su jubilación mandan el acordeón y la artesanía.
Jesús Viña (71), de A Lagoa-Salto, se dedicó siempre a la construcción.