«Sofía» revalidó el título que ya había conseguido en la edición del 2012
26 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El acto central de las fiestas de Santiago Apóstol de A Ameixenda Cee, la tradicional carrera de burros que distingue a las celebraciones de la parroquia, se mantuvo fiel a su cita, con un número aceptable de participantes, diez en total, uno menos que el año pasado.
La victoria fue para Sofía, una avezada jumenta local, que ya sabe lo que es saborear la gloria del éxito -realmente ella igual no es muy consciente, pero los vecinos sí- porque había conseguido la victoria en el año 2012.
Al margen de quien ganase, lo verdaderamente importante fue la respuesta del público, que una vez más, recién abandonada la sobremesa -que en algunas casas se prolongó y mucho incluso con música en directo- se apiñó en torno a la carretera principal. En algunos puntos, los pollinos y sus jinetes ofrecían estampas parecidas a las Vicenzo Nibali en las ascensiones de los puertos del Tour de Francia.
Espoleados por el vecindario, los animales cubrieron el trayecto desde el cruce con la carretera comarcal hasta más arriba del campo de la fiesta a un paso verdaderamente veloz, superior al de otros años, en los que más de un participante hizo amagos de tomar el camino del establo en lugar del marcado para la carrera.
Aunque se vio que están más acostumbrados a cargar hierba o sacos de patatas que a batirse en estas lides, los animales, algunos adornados con flores y fotografiados desde todos los ángulos, cumplieron una vez más con una actividad que, ante todo, garantiza muchas carcajadas en el pueblo. Eso sí, más que por propia voluntad, volaron sobre el asfalto por efecto de las riendas o las varas que le medían el lomo de manera sistemática. Al menos en los casos que los jinetes contaban con tales instrumentos porque alguno se quejó de que «boa falta facía un pauiño» porque ya le estaba «doendo a man».
Sin embargo, toda esa fiesta no lo fue tanto como debería por un episodio esperpéntico que, a buen seguro, dará que hablar en los próximos días. Tuvo como desafortunados protagonistas a Antonio Aradas, que montaba a Genaro, y a Rubén Andrade, que iba a los mandos de Narcisa, la campeona del año pasado.
Fueron, de largo, los más veloces de la carrera, al punto de que la sacaron la mitad del recorrido a la mayoría, pero a los jóvenes de Abegondo no les dejaron entrar en concurso y ni siquiera fueron bien recibidos. Aradas, que venía de ganar en Padrón ante miles de personas y tiene media docena de carreras en pocos días, dijo que incluso les intimidaron en el bar y que, de saber esto, ni siquiera hubiese venido, aunque «alá eles», porque los vecinos sabrán lo que hacen con su fiesta.
fiestas del apóstol de ameixenda