Podría pensarse que, visto el objetivo -que era solidario- la asistencia debería estar asegurada. Pero lo que ayer ocurrió en la Casa da Cultura de Vimianzo mereció por parte del alcalde, Manuel Antelo, el calificativo de «apoteósico». Más de 500 personas (había gente de pie y por los pasillos) acudieron al festival benéfico organizado por una plataforma solidaria de entidades del municipio. «É unha mostra de que Vimianzo vai por bo camiño, cunha sociedade viva», dijo el regidor.
Paquita Antelo, una de las responsables de la organización, mostraba su alegría por la respuesta de los vecinos. «Saíu todo de marabilla, con moita xente, pero eu de verdade que non esperaba menos. Para este tipo de cousas, a xente de Vimianzo non é da que queda na casa». A falta de balances más concretos, cree que entre entradas (dos euros) y donativos han podido sobrepasar los tres mil euros. Y eso sin tener en cuenta la cantidad «desproporcionada» de alimentos recogidos y los donativos de productos por parte de las empresas y comercios para el sorteo que hicieron a través de rifas. Tampoco defraudaron las actuaciones, presentadas por Juan Gimel Rama y Damián Espasandín (Ghañan Style): por el escenario fueron pasando la asociación cultural Trubisquiña, el grupo de baile Airiños do Río Grande, Cazatalentos (grupo de zumba), el grupo de baile Foliada de Salto, los gaiteiros O Revoltixo de Carantoña, el grupo de aeróbic de la escuela municipal y los acordeonistas Aserrín e Virutas.