La asociación Ríos con Vida y su presidente Mark Adkinson, aprovechando el paso de la Vuelta por O Ézaro, hacen un llamamiento a las «autoridades competentes» y especialmente a la Xunta que «debe protexer este símbolo de Galicia» para que sigan con la labor de recuperación de la cascada «sometida a sobre explotación durante dúas décadas».
La entidad ecologista creada en 1979 y reconocida con el Premio Nacional de Medio Ambiente logró, junto a otras muchas entidades y el trabajo incansable de personas particulares que el gobierno autonómico revisase de oficio los permisos hidroeléctricos, obligando a soltar un caudal mínimo, entorno al 10 % de la media interanual.
Para la entidad este volumen continúa siendo exiguo pero permite que desde mayo de 2011 «miles de visitantes acudan a esta paraxe que nunca defrauda» y puedan disfrutar de una «marabilla natural» que se ha convertido, a lo largo de estos últimos meses, «nun punto importantísimo para o desenrolo turístico da zona».