Denuncian que el fuego, que calcinó 22 hectáreas de monte, fue intencionado y provocado en tres sitios diferentes
03 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Apenas 12 horas después de que se diese por extinguido el incendio, que en la tarde-noche del domingo asoló parte del monte situado en el lugar carballés de Vilela, en la parroquia de Entrecruces, continuaban activos algunos rescoldos. En este núcleo poblacional no se hablaba ayer de otra cosa. Cinco casas estuvieron a punto de ser pasto de las llamas si no fuese por la actuación rápida, coordinada y decidida de vecinos de San Paio, Entrecruces, Vilela y A Granxa, que se organizaron en cuadrillas para tratar de sofocar las llamas. Los vecinos denunciaron que el fuego fue intencionado porque se contabilizaron hasta tres focos diferentes: «A persoa ou persoas que o fixeron sabían o que facían e o dano que querían facer», argumentó una chica de lugar.
Vecinos del pueblo estuvieron toda la mañana de ayer y parte de la tarde valorando las secuelas de un fuego que se llevó por delante 22 hectáreas de monte. Una devesa de castaños y robles se perdieron para siempre. Las marcas del incendio quedaron a escasos 30 metros de dos viviendas de Vilela.
Según confirmaron varias personas, el fuego se inició sobre las cuatro de la tarde del domingo, pero los residentes no fueron conscientes de la gravedad de la situación hasta las nueve de la noche, cuando el incendio amenazaba con llevarse todo por delante. En ese instante, varios residentes, de todas las edades, se constituyeron en cuadrillas de trabajo y se pusieron a sofocar las llamas con todo lo que tenían a mano: mangueras, desbrozadoras, ramas, cubos... Mientras que los equipos de extinción hacían lo que podían por controlar el siniestro: «Os bombeiros traballon arreo durante moitas horas, pero os medios que dispoñían eran escasos», relató una vecina del lugar de mediana edad, quién añadió: «Estamos moi agradecidos ó labor feito pero esta xente, pero para eles era un incendio máis, para nós era perder o traballo de toda unha vida».
Con un tractor
Un vecino de Vilela se armó de coraje, cogió su tractor y aprovechó un cortafuegos atravesado por postes y cables de alta tensión para tratar de abrir una gran zanja y evitar así el avance de las llamas. El agricultor se metió más de 150 metros monte abajo en una zona de muy difícil acceso y con una pendiente más que pronunciada. Mientras, otros vecinos regaban el área con agua para evitar el avance del fuego.
Miedo y tensión
Fueron horas de miedo, tensión y sufrimiento. De hecho, y dada la magnitud del siniestro, los vecinos, y bajo la recomendación de los equipos de extinción, procedieron a mojar el entorno próximo a las casas y humedecer la fachadas. «Pasámolo moi mal», comentó Cristina, quién reside en una de las viviendas más expuestas al peligro.
Los esfuerzos titánicos de los vecinos por salvar sus propiedades estuvieron a punto de no servir de nada, ya que la virulencia de las llamas era más que evidente por momentos. Les salvó que apenas hubo viento a lo largo de la jornada del domingo, lo que facilitó, en gran medida, a sofocar las llamas.
La solidaridad vecinal fue la nota positiva. Además de las cuadrillas de la Xunta, el helicóptero y los equipos de bomberos, hubo muchos vecinos de lugares próximos que se acercaron hasta Vilela a colaborar en los trabajos. Algunos jóvenes acudieron hasta el lugar después de las llamadas de socorro lanzadas a través de las redes sociales. El radio de acción en el que se tuvo que actuar alcanzó los tres kilómetros de largo en algunos puntos del monte.
Solo una senda peatonal, que se encargan de limpiar los propios vecinos de la zona, y la arriesgada maniobra realizada por un tractorista para ampliar un cortafuegos, evitaron males mayores. Sin embargo, algunos residentes de Vilela creen que las llamas se vieron beneficiadas, en parte, por el mal cuidado del monte en algunas zonas, ya que sus propietarios no limpian sus parcelas desde hace tiempo. Una vecina señala con su dedo índice hacia una zona que quedó libre de las llamas: «Esa finca está ben coidada, non ten leña e a herba está cortadiña». Más adelante hay otro tramo que sí fue pasto del fuego: «Ese terreo leva moito tempo sen limpiar e foi devorado polas lapas en cuestións de minutos», denunció una vecina de la zona.