Los nacimientos de Cee y Corcubión ya se pueden visitar, más allá de la sana rivalidad entre ambos municipios, ambos tienen méritos indudables
08 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Dicen que los belenes son cosa de niños, pero la verdad es que los de Cee y Corcubión son cosa de mayores. Adultos son los que han trabajado en cada uno de ellos y adultos son los que se quedan con cara de asombro al verlos por diversos motivos. Los que lo hagan con causas religiosas, bien pueden perderse en las múltiples escenas representadas, los que tiren por el costumbrismo, tendrán cuadros de los oficios y la vida cotidiana que apreciar, los que se decanten por el mundo de las maquetas, tienen mucho por donde empezar a mirar.
El responsable de que Cee cuente, desde hace cerca de una década, con su propio y bien resuleto belén es Luis Ayala, que lleva desde septiembre trabajando en él con Electo, Flor, Victorio y Victoria, Pepe do Pocho, Marisol, Margot, Patricia y Caamaño, todos vinculados a Cáritas.
Han dedicado 25 días a ponerlo todo en su sitio con un horario nada envidiable, de ocho de la tarde a dos o tres de la madrugada. El viernes pasado, recuerda Ayala, terminaron la faena. Salieron de la iglesia a las cinco menos cuarto de la mañana. Eso sí, satisfechos con el trabajo, que tiene mucho de artesanía.
Las casas de Cee las han hecho a mano, las palmeras son de verdad y proceden de un vivero de Guimareu y el musgo y otros componentes lo recogen ellos en los montes del entorno para decorar las escenas.
Durante todas las fiestas permenecerá abierto de once a doce de la mañana y de seis y media a siete y media de la tarde, salvo los miércoles.
En Corcubión el belén es también una larga tradición. Lo firma la Asociación Belenista de Corcubión -también desde hace una década- y ha supuesto decenas de horas de trabajo para Carlos Rey, Arturo Blanco, Marcos Vázquez, Abelardo Oliveira y Camiño Santiago.
El resultado se puede ver de cuatro y media a seis y media de la tarde de lunes a viernes y además de once de la mañana a una de la tarde los sábados, domingos y festivos. Su calidad y su tirón son indudables. El pasado viernes, cuando se abrió al público, casi hubo colas para verlo. Y para escucharlo. Tanto uno como otro tienen una voz en off narrando la historia.
Medio millar de figuras
Entre ambos belenes se acercan a las 500 figuras. El de Corcubión tiene unas 80 móviles y el de Cee suma unas 30. En cuanto a las fijas, pasan den centenar en Cee y rondan las 200 en la villa vecina.
Para montar todo eso hace falta todo un minucioso trabajo de electricidad y también invertir una buena cantidad de dinero en figuras. En Corcubión las adquieren a belenistas de prestigio y las hay que pasan de los 50 euros. En Cee han optado por buscar por Internet opciones económicas. En cualquier caso los dos son mercedores de una visita.