La parroquia carballesa de Oza entró ayer, de manera oficial, en la red municipal de centros sociales, «que queremos seguir completando na totalidade do territorio», aseguró el alcalde, Evencio Ferrero. La inauguración del singular edificio de madera, que llama la atención frente al aserradero del lugar de Encrucilladas, marcó el punto de partida para la revitalización del movimiento asociativo, representado en este caso por las asociaciones de cazadores y de fútbol, además de la vecinal A Pedra Vixía y la cultural Aires da Costa.
Ayer fue un día de fiesta en Oza. El aparcamiento anexo al nuevo centro social, construido en el terreno que albergaba la antigua escuela unitaria, se llenó, y el moderno salón de actos ya se quedó pequeño el día de su estreno. Cerca de doscientas personas, entre ellas miembros de todos los grupos de la corporación y representantes del movimiento asociativo del municipio, quisieron acompañar a los vecinos en una jornada que empezó con música -actuaron la Banda Municipal de Gaitas y las cantareiras Xoldreira, de la asociación Nemeth- y terminó con intercambio de opiniones entre pincho y pincho.
El objetivo del centro social ya se cumplió el primer día, porque si en algo coincidieron tanto las autoridades como las asociaciones integradas en la comisión de gestión del edificio fue en la necesidad de convertirlo en un «lugar de encontro». Fina Porteiro, que intervino en nombre de las entidades, expresó el deseo común de que «a partir de hoxe poidamos ir construíndo entre todos e todas o espazo común da parroquia».
El subdelegado del Gobierno en A Coruña, José Manuel Pose Mesura, compartió el deseo de convertir el centro «nun lugar de encontro para os veciños, para pasar as longas tardes de inverno, no que conversar, no que os nenos poidan formarse e os maiores poidan xogar unha partida de tuté ou dominó», y se brindó, además, a compartir una de esas tardes con los habitantes de la parroquia.
Tanto Pose Mesura como Ferrero Rodríguez destacaron que la construcción del edificio ha sido posible gracias a la aportación del Gobierno central de 245.000 euros a través del Plan E. «Cando José Luis Rodríguez Zapatero tivo esa idea, por primeira vez en Europa, e se fixo o reparto de 13.000 millóns en dous anos entre todos os municipios de España, sen distinción de quen gobernase e sen papis, creo que non quedou ningún concello que non se vise remozado, e creo que iso é moi importante», declaró el subdelegado del Gobierno.