Los integrantes del comité de empresa de la central térmica de Meirama, en el que hay representación de todas las tendencias políticas, se echaron ayer de nuevo a la carretera para recorrer los cerca de 20 kilómetros que separan la planta energética del Concello de Ordes. Su objetivo era seguir recabando apoyos en la lucha por mantener los puestos de trabajo y la actividad económica en la zona, toda vez que el Gobierno central ha anunciado que no tiene previsto modificar, ni establecer medidas compensatorias para paliar los efectos negativos del decreto que prima el carbón nacional sobre el de importación.
Los empleados saben «que está moi complicado» pero se mostraron dispuestos «a seguir coas reivindicacións ata onde se poida», como manifestaba Jesús Louro, un empleado de la empresa auxiliar Masa Galicia, a su llegada a Ordes.
Dentro les esperaba el alcalde, Manuel Regos, quien destacó que la entrada de la central de Meirama está en su municipio y que «o decreto supón un claro perxuicio para o emprego e a economía de Ordes dado que moitos dos empregados da planta son veciños do Concello». El regidor recibió de manos del presidente del comité, Bautista Vega, la carta que los afectados ya remitieron antes a los concellos de Cerceda y As Pontes, entre otras instituciones, y que hoy llevarán al de Arteixo para sumar apoyos a su causa.
En la conferencia de prensa posterior, Vega reiteró las reclamaciones de los trabajadores, con especial acento en el hecho de que están en juego 3.500 puestos de trabajo y una actividad económica que mueve 1.200 millones de euros.
El representante de la CIG calificó de «catastróficos para Galicia» los contactos de Zapatero con Francia y Alemania para prolongar hasta 2020 las primas al carbón nacional.
Vega también anunció que los miembros del comité no van a estar en la manifestación de mañana en Madrid porque «esas cousas non se planean dun día para outro», pero insistió en la necesidad de crear una plataforma gallega encabezada por Feijoo para reforzar la unidad.