Un agradable paseo por el mar

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE/LA VOZ.

CARBALLO

Cerca de cien puestos ocupan desde ayer y hasta esta noche las calles muxianas, llenas de gente y de ofertas gastronómicas y culturales durante todo el día

08 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Muchos mercados de los que recorren en verano Galicia tienen una especie de sabor a lata. Son esos puestos instalados allí donde se consigue el permiso para ello y cuyo único fin es aprovechar el tirón turístico para hacer caja, citas impersonales con productos impersonales. Muchos habrán pasado por esa experiencia.

Pues bien, en Muxía, el Mercado das Rutas do Mar es justo lo contrario. Es una fiesta joven, que llega este año a su cuarta edición, y es fruto de una idea nacida en la localidad y pensada desde los muxiáns para los visitantes, pero también para ellos mismos.

Quien quiera artesanía, la encuentra, y quien quiera percebes, también. No son los de A Barca gordos como un pulgar, pero son resultones y económicos. Ese último aspecto hay que agradecérselo al Ayuntamiento. Mientras en otros lugares las fiestas gastronómicas se organizan para ordeñar la cartera del turista, ponga la cara que ponga al recibir la cuenta, en Muxía no es así, y eso se nota. Las tarifas se han fijado por la parte de abajo de la tabla, y eso se percibe en el buen ambiente y en el abarrote de los puestos.

Ayer abría por la mañana y una hora después ya estaba de bote en bote. Tiene el de Muxía el mérito añadido de la implicación de los locales. La mitad de los puestos los han instalado vecinos de la localidad y en la calle bulle esa alegría y ese desenfado propios de los habitantes de la villa.

Vale la pena darse un paseo, de arriba a abajo, por toda la calle Real y dejarse llevar por la gente. Toda Muxía estaba ayer en la calle y volverá a estarlo hoy. Y con ellos miles de visitantes disfrutando de la música a ritmo de gaita local.

El nombre, Rutas do Mar, obedece al vínculo de la localidad con el océano y se traduce en lo que pasa por los platos. Cigalas, empanadas de todo tipo de marisco y pescado, percebes, longueiróns por todas partes, berberechos, mejillones. También hay algo de tierra para quien prefiera las carnes.

Todo en unas calles que tiene redes por techo y piratas con parche en el ojo en cada esquina. Los niños, además, eran incapaces de abandonar la reproducción de un barco pirata de varios metros situada frente al paseo marítimo.

Hacía viento ayer en Muxía, pero no restó alegría a la fiesta, entreverada de espectáculos musicales y teatrales en las calles.

Hoy todos volverán a estar en sus puestos para animar la jornada. Una vez más quien lo desee podrá comprar artesanía local o darse un homenaje de moluscos a precios asequibles. El remate de la fiesta evidencia también su espíritu. A las once menos cuarto de la noche habrá degustación de atún en el paseo. Gratis. Muxía, seguro, se llenarás hasta la bandera.