23 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
A los concellos no les gusta que los fiscalicen. Tres de ellos a punto estuvieron de ser declarados administraciones hostiles hacia el Valedor do Pobo, una institución que contribuye a que se cumpla la legalidad. Los alcaldes y sus gobiernos deben colaborar con este organismo. La obstrucción de su labor siempre deja rastro de sospechas.