La siniestralidad se redujo en relación a los doce meses anteriores, en los que la red viaria se cobró 13 vidas
31 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El 2009 está a punto de cerrarse como un nuevo año trágico en las carreteras de la comarca. Diez personas, entre ellas un niño de dos años y una niña de seis, perdieron la vida en accidentes de tráfico entre enero y diciembre. Esta cifra supone un ligero retroceso con respecto al 2008, en el que se contabilizaron 13 víctimas, la mayor parte concentradas en los meses de verano. En esta ocasión, la peor ha sido la última quincena de diciembre, con tres fallecidos en cuatro días. La primera víctima del año fue el carballés David Pinto Martínez, de 25 años, que se estrelló con su Peugeot 306 contra el muro de una fábrica en A Revolta. El 22 de febrero, Brais Pombo García, también de Carballo, se dejó la vida en el cierre de una finca de la carretera de Razo. Tenía 20 años. Un trabajador portugués pereció aplastado por la carga de la furgoneta en la que viajaba por la una vía secundaria de O Ézaro (Dumbría), el 26 de mayo. Al día siguiente, el conductor de un Ford Escort acabó bajo el remolque de un tractor en Muxía. Su hija, Mirian Leira Calvo, de seis años, falleció en el acto y su esposa quedó gravemente herida. El 1 de junio se produjo el primero de los accidentes con más de una víctima del año. Fue en la carretera de Carballo a Santiago, a la altura del lugar de A Canosa. El joven coristanqués Ramiro Manuel Lage Mourelle, de 21 años, se llevó por delante a Daniel Rey Miranda, de 40, y acabó empotrándose contra un poste antes de que su coche ardiese. Murieron los dos. Un mes después, el 7 de agosto, José Manuel Lema Vázquez, un muxián de 52 años afincado en Suiza, pereció en una colisión frontal. Cuando parecía que se iba a acabar el año con una reducción sensible del número de víctima se produjo el siniestro más trágico. María Jesús Lema Martínez, de 34 años, y su hijo Martín Vázquez, de dos, murieron en Caxadas (Vimianzo), el día de Nochebuena. A pocos kilómetros de allí, en Orbellido (Baíñas), se dejó la vida el ceense Javier Periscal Pérez, de 30 años.