Natalio Saludes (40 años) es franciscano y además uno de los responsables de la organización del Segundo Encuentro Europeo de Jóvenes Franciscanos, con el que conmemoraron los 800 años de la orden franciscana. El acto se celebró el pasado 14 de agosto y tuvo a Muxía como final del camino.
-¿Cómo describiría el encuentro franciscano en Muxía?
-Nuestro paso por el Concello de Muxía fue inolvidable, un final perfecto para la celebración. La puesta de sol fue maravillosa y coincidió con la nostalgia que surgió en las despedidas.
-¿Qué fue lo mejor de su estancia en la localidad?
-Todo fue perfecto y, de hecho, la localidad ha sido la mejor valorada por todos los participantes en el encuentro. Todo nos gustó. Desde el baño en la playa de Lourido, en la que solo había dos personas cuando llegamos; la caminata hacia el santuario y su entorno; la buena acogida del párroco Manuel Liñeiro; hasta el aparcamiento del puerto perfectamente preparado para una evacuación masiva de los 20 autobuses en los que viajamos. El alcalde de Muxía fue muy amable y nos dio enormes facilidades, los policías locales, Manel y Alejandro, estuvieron a nuestra disposición en todo momento, al igual que los voluntarios de Protección Civil. Además, el electricista del Concello nos brindó toda la información que necesitamos durante nuestra estancia.
-¿En qué consistió la celebración?
-Estuvimos dos horas en la playa de Lourido y peregrinamos hasta el santuario, donde celebramos una misa. Además disfrutamos de una cena y un festival.
-¿Volverán a reunirse el año próximo?
-Nuestro encuentro europeo se repetirá cada dos años. El próximo será en Santa Ana (Polonia). No obstante, a partir de ahora Muxía será el final del Camino de Santiago para otros peregrinos. El año que viene lo harán un grupo de chavales de Lituania, otro de Hungría y otro de Irlanda.