Ya en la recta final de la recuperación del dolmen de Dombate ha surgido un nuevo problema que retrasará, al menos un mes más, la tramitación de los permisos necesarios para que puede adjudicarse la obra, que ya está aprobada por la Diputación y que ya tienen un presupuesto asignado de 1,9 millones de euros.
Fuentes de Urbanismo señalaron que el proceso comenzó en febrero de este año, cuando el organismo provincial envió el proyecto para su informe y que hay algunos problemas para los que «se está buscando una solución con la finalidad de que salga adelante».
Las buenas intenciones de la Xunta no son suficientes para sortear algunos inconvenientes. Uno de los problemas es que la cornisa del edificio es 20 centímetros más alta de lo que permite la normativa urbanística y el plan especial. Fernando Cebrián, del Servicio de Arquitectura de la Diputación, asegura que ese es el único modo con el que se pueden cumplir las premisas de Patrimonio, que son que se vea el dolmen desde el exterior del pabellón.
Altura
La altura total del edificio es de 3,5 metros, muy por debajo de los 10 permitidos, pero el inconveniente está en la superficie construida. Según Fernando Cebrián el problema es puramente de interpretación de la ley. Según la norma, el edificio auxiliar, que da entrada al recinto, tiene 340 metros cuadrados, y solo puede medir 300. El arquitecto considera que eso no debería constituir una dificultad, puesto que el pabellón podría llegar a los 2.500 metros cuadrados y ocupa poco más de mil, por lo que uno se compensa con otro.
Tampoco será un obstáculo la reducción de la construcción de la entrada, que en una de sus partes es demasiado alta. Una de las soluciones que se ha planteado es enterrar parte de la construcción.