Un viejo cabazo en desuso de la zona de A Lagarteira, en Cee, sufre el tercer impacto de un vehículo en dos años
01 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La sabiduría popular indica que hay personas que «nacen con estrella y otras que nacen estrelladas». Pues bien, en caso de que el dicho se les pueda aplicar a los hórreos, el que está situado junto a la carretera de A Lagarteira, que conduce hasta la capital ceense, pertenece al segundo grupo. Su infortunio es tal que en menos de dos años ha visto como sus pies, capas, dobelas, pontes, tornarratos y demás componentes se han tambaleado hasta tres veces.
La última fue ayer de madrugada, cuando un automovilista poco cuidadoso con el patrimonio etnográfico tuvo la mala suerte de empotrar su vehículo contra la base de la construcción. El conductor salió ileso y el hórreo también resistió el envite, aunque su estabilidad se ha visto seriamente perjudicada, de manera que, después de décadas aguantando, al sol y a la sombra, todo tipo de inclemencias, amenaza con venirse abajo.
Lo curioso del asunto es que el desdichado cabazo no se encuentra en una zona especialmente propensa a los accidentes de gran magnitud, porque, a pesar de que la carretera que lo bordea es estrecha, está señalizada para circular despacio y cuenta con una visibilidad aceptable.
Ahora su suerte depende de que el conductor que lo desestabilizó o algún responsable público decida arrimar el hombro para que pueda seguir en pie, porque la familia propietaria, que residía en Venezuela, perdió a la mayor parte de sus miembros en un trágico accidente de avión y el vecino que lo utilizaba años atrás hace ya tiempo que no lo llena de maíz.