El Concello de Cee quiere que en el plan general que se está desarrollando figure el campo de golf que el anterior gobierno había propuesto en un principio y cuyo proyecto conoció, a lo largo de los años, diversos avatares.
Los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento nunca se opusieron a esa propuesta, pero no estaba claro cuál sería la actitud del nuevo gobierno local sobre ese proyecto y si mostraría o no voluntad de sacarlo adelante.
Poco antes de que el PP abandonara el gobierno de Cee la Xunta había mostrado sus reparos a ese proyecto y el anterior el alcalde, Antonio Domínguez, lo dio entonces por abandonado.
El actual regidor, Ramón Vigo, dice que ahora Medio Ambiente sí ve viable el proyecto, que además de un campo de golf -y sobre todo- contaría con una gran urbanización que emplearía la tipología urbana de las aldeas gallegas en su desarrollo.
El gobierno local ha mantenido distintos contactos con los representantes de la empresa promotora del proyecto. Ahora es más que probable que propongan su inclusión en el PXOM.
Para eso tienen previsto en los próximos días concertar una reunión con la empresa redactora del planeamiento para tratar sobre el futuro del plan y sobre la posibilidad de incluir en él ese acuerdo.
Un segundo convenio tendría cabida también en el texto final del plan. Se trata del planteado en su día por los propietarios de los terrenos de la Sicar, que incluye algunas variaciones sobre el inicialmente propuesto.
En las instalaciones del antiguo astillero iría no solo la marina seca del futuro puerto deportivo previsto para Cee y Corcubión. Allí quiere el alcalde que se sitúe el minicoliseo que en un principio iba a sustituir al actual polideportivo.
En la parcela de la familia Castro podrían levantarse, explica el alcalde, tres o cuatro grandes bloques de viviendas. Habría una cesión obligatoria de terrenos dotacional y de un 10% de la parcela que el Ayuntamiento, explica Vigo, podría «monetarizar», para sufragar con esos fondos los gastos de construcción de multiusos.
Los dos convenios del PXOM serían los únicos supervivientes de los cerca de 15 presentados hace unos dos años por empresas y particulares, rechazados en su mayoría por resultar inviables con la actual legislación urbanística.