El ganador del Tour de Francia 2006 se reunió con sus seguidores en el Pazo da Cultura de Carballo
26 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El pasado 15 de octubre, y después de rocambolescas vicisitudes, el ciclista Óscar Pereiro (Mos, 1977), por fin, recibió el maillot amarillo que le acredita como ganador del Tour de Francia 2006. Era el final de una odisea que comenzó cuando, pocos días después del final de la carrera francesa se confirmó el positivo por testosterona de Floyd Landis. Fue, sin duda el despegue de Pereiro, quien está cansado del clima de sospecha en el que vive el ciclismo y harto de que solo las noticias de dopaje salten a los medios. Pero sabe que el tema es inevitable y por eso no lo elude. Lo demostró ayer en el encuentro que celebró con sus fans en el Pazo da Cultura de Carballo en un acto de Lumieira y horas antes Radio Voz Bergantiños, donde demostró que es un valiente no solo subido en su bicicleta.
-¿Le gustan a Óscar Pereiro estas reuniones multitudinarias con los fans o prefiere estar al margen?
-El que me conoce sabe que me gusta mucho contar historias y promocionar el ciclismo. Durante todo el año hago muchísimas visitas a colegios y centros sociales para contar las curiosidades y entresijos de este deporte. Yo estoy encantado, sobre todo de recibir el cariño de la gente.
-¿Cómo valora el auge que está teniendo de nuevo el ciclismo en Carballo e no norte de Galicia?
-Cuando yo empecé a correr en el año 90 había mucha tradición ciclista tanto en el norte como el sur de Galicia, pero es cierto que después, por diferentes circunstancias hubo un pequeño bajón en toda la comunidad. Fue un bajón general, pero cada uno lo sintió más en su zona. También fue propiciado porque hubo tres o cuatro años en los que los inviernos eran muy duros para este deporte, porque llovía muchísimo. Ahora estamos volviendo otra vez a tener un clima propicio y que anima a andar en bici. Desde el año 2005 gracias la victoria de Marcos como a la mía en el Tour de Francia, se notó un cierto auge en toda Galicia.
-¿Los gallegos son muy dados a echar cohetes el primer día, tras una victoria, y después llega la amnesia?
-No, no es cuestión de un día. El primer mes es una novedad y creo que para cualquier persona es un orgullo que un deportista de su tierra logre algo importante, porque se sienten identificados con él. Yo te puedo asegurar que yo me siento igual de querido que hace año y medio. Es cierto que no hay el mismo bum que entonces, pero la gente me sigue tratando con muchísimo respeto y cariño. Podré no ganar más carreras, hacerlo mejor o peor, pero en la historia siempre quedará que he ganado un Tour de Francia y eso es muy gratificante. Solo cinco o seis españoles lo consiguieron en los más de cien años que tiene el Tour. Sí es verdad que a veces se empiezan a valorar las cosas cuando pasan los años. Eso también me pasa a mí, porque cuando consigo las cosas siempre les saco importancia y no las valoro hasta que pasa un tiempo.
-En diez días se va para Mallorca, donde hará la concentración del Caisee d'Epargne.
-Sí, así es. Ahora estoy entrenando entre cuatro y cinco horas al día y el día 5 tendré la primera concentración en ruta con todo el equipo en Mallorca.
-Y no faltó a la presentación del Karpin Galicia.
-Sí, siempre he estado y ahí estará. Es un equipo al que no pertenezco, pero con el que, como gallego, me identifico. Siempre estaré a su lado para apoyarlos en lo que pueda.
-¿Cómo ve al equipo?
-Lo más importante es ver la ilusión con la que están los patrocinadores, sobre todo teniendo en cuenta el momento actual que atraviesa el ciclismo, con tanta guerra de poderes, con tantos intereses... Es muy gratificante y positivo ver lo contentos que estaban los patrocinadores con el rendimiento publicitario que le sacaron a la Vuelta a España del año pasado. Además, el 70% de los corredores son gallegos y eso quiere decir que hay 15 o 20 compañeros de ruta que se están ganando la vida con este deporte. Eso me hace sentirme muy feliz.
-Este 2008 para los ciclistas, ¿cómo se presenta?
-Yo no soy nada optimista. Soy realista con la situación y ahora mismo no hay voluntad por parte de nadie para vender este deporte como lo que es. O cambian un poco los comandantes de todo esto o tendremos que olvidarnos. Normalmente una empresa intenta vender lo bueno y lo bonito que tiene y los problemas se intenta ocultar o, por lo menos, no se hace publicidad de ellos. Pero en mi deporte es todo lo contrario. La publicidad es siempre en torno al dopaje, las noticias que se dan son siempre casos de positivos, casos de sospechas... El ciclismo está pasando una época muy complicada y es vergonzoso que yo lleve casi un invierno sin salir en la prensa y que la única vez que lo haga sea por una acusación. Yo no me voy a cansar y he dicho mil veces que denunciaría a aquel que intentase destruir o empañar mi imagen [ha denunciado por injurias y difamación al rotativo italiano Il Giornale , que le relacionó con la Operación Puerto, abierta por la Policía contra el dopaje en el ciclismo]. Voy a ir hasta el final porque creo que es la única manera de que, si alguno se atreve a insultarnos o ponernos en duda, sepa que tiene que decírselo también a un juez.