Vigilantes de la Cofradía de Pescadores de A Coruña detectaron la presencia, en la madrugada del pasado jueves, de unos setenta furtivos que actuaban en los bancos marisqueros de la ría de O Burgo. Los representantes del pósito afirman que los ilegales esperaron a que finalizase la vigilancia de la Xunta para acceder hasta estas áreas extractivas. Por la tarde, apenas hubo actividad, pero coincidiendo con la caída de la noche, los furtivos entraron en las zonas más productivas de este banco marisquero, las situadas en el puente de A Pasaxe y el arenal conocido como el de Carnicero. «Estuvimos en la zona a primera hora de la tarde y no había ninguno. Pero cerca de la medianoche bajaron y se dividieron en dos grupos», señala Jesús Vázquez, miembro de la directiva de la Cofradía de A Coruña. El más numeroso, unas 40 personas, actuaba en el puente de A Pasaxe, mientras que otros 30 lo hacían en el arenal de O Burgo. Los furtivos, según explican representantes del pósito, estuvieron en los bancos algo más de una hora, utilizando un arte conocida como rañeta, prohibida en los arenales donde recogieron marisco, por ser poco selectiva. «Entraron antes de que la marea bajara totalmente y estuvieron actuando con total impunidad durante el tiempo que quisieron», explica Jesús Vázquez, quien afirma que denunciaron esta situación a la sala de operaciones de la Xunta, que les puso en contacto con la Guardia Civil, para que denunciaran el caso y enviaran efectivos, «pero allí no apareció nadie mientras estuvieron los furtivos», dice Jesús Vázquez. Los responsables de la Cofradía afirman que a lo largo de este mes de octubre se ha producido un importante repunte en la actividad de los ilegales, que es especialmente intensa estos días en los que se registran mareas fuertes. «La mayoría del marisco que recogen es alevín y no llega a la talla legal», señala Vázquez. En esta zona están sembradas almeja fina y babosa y berberecho. Toxina DSP La actividad de los furtivos se produce en una zona especialmente delicada. Los altos niveles de contaminación hacen que la ría de O Burgo esté actualmente catalogada como zona C, por los elevados niveles de fecales en sus aguas. Además, las últimas analíticas realizadas por el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino han detectado la presencia de la toxina DSP, por lo que lo que esta zona está cerrada temporalmente a una actividad extractiva, ya condicionada por su baja calificación ambiental. La Cofradía advierte que el marisco que recogen los furtivos no tiene ningún tipo de control sanitario.