Análisis | Un símbolo continental desaprovechado Casi tres meses después de que el Cabo recibiese la distinción de Patrimonio Europeo, no se ha realizado ni previsto ninguna actuación importante, y ni siquiera se ha colocado la placa
07 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?atrimonio Europeo sí pero, ¿para qué? Aún ha pasado poco tiempo desde la concesión de este sello al Cabo de Fisterra, en un acto muy solemne celebrado el 19 de marzo en el monasterio de Yuste-Cáceres, para que pueda hacerse esta pregunta. Pero, si no hay cambios o actuaciones inmediatas, dentro de poco si cabrá plantearse cuáles son las ventajas que tendrá el municipio por haber recibido la principal distinción cultural de Europa, justo en el año en el que nacen estas concesiones, y que han merecido 28 grandes monumentos en 13 países. Entre ellos, la Acrópolis de Atenas, donde ya luce la placa conmemorativa, o la Abadía de Cluny, en Francia, que también la tiene. Una placa no hace nada, pero identifica, para el lego, la importancia del lugar. La que le corresponde a Fisterra sigue guardada en un cajón de la Consellería de Cultura. En los demás lugares europeos, la actos de proclamación de Patrimonio Europeo lograron la presencia de las autoridades al máximo nivel. En Fisterra, nada. O casi nada, ya que el director xeral de Patrimonio sí viajó a la localidad para entrevistarse con el alcalde para tratar sobre temas pendientes de ejecución (entorno de la iglesia, tal vez san Guillerme, reactivación del plan especial del Monte do Cabo, restauración del Cristo...). Pero nada nuevo, porque de todo se venía hablando. También ha estado el arquitecto César Portela, quien parece que pondrá en marcha algunos de esos asuntos pendientes. Pero Fisterra sigue sin aprovechar su dimensión europea e incluso mundial. Sin realizar, de una vez por todas y al máximo nivel, un plan de actuaciones ambicioso en el que estén implicadas todas las Administraciones, porque a todas les toca algo en este saliente atlántico. Que lo coloque al nivel de gestión turística de la Bretaña o de Cornualles, y desde luego, en la categoría que debe asumir el segundo punto más visitado de Galicia. Llenar las calles de banderolas anunciando que se la ha reconocido como Patrimonio Europeo y organizar un acto literario al que acuden no más de 50 personas durante un fin de semana, y sin apenas publicidad, no pasan de la categoría de anécdota. Al Cabo Fisterra viajan Premios Nobel, presidentes de naciones, científicos reputados, artistas. Junto a su iglesia se celebra una fiesta de interés turístico nacional y ahora se reconoce el conjunto como uno de los símbolos de Europa. Y todo sigue igual. La tercera fase de la mejora del entorno del faro sigue pendiente. La segunda lo ha dejado todo lleno de cemento. La primera parecía que nunca acababa, como el cementerio. Los bajos del faro siguen sin ser cedidos al Concello. Los días de máxima afluencia, los atascos son insufribles. Por fallar, falla hasta la cámara web de la terraza, una de las más veteranas de Galicia. Menos mal que las puestas de sol aún le son fieles.