Un listón muy bajo

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

02 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

HAY DOS formas de conseguir que los estudiantes saquen adelante sus estudios: una es estudiando y aplicando con solvencia sus conocimientos en un examen. Otra, mucho más efectiva y democrática, sin duda, es bajar el nivel de las pruebas. Seguro que muchos alumnos tendrían dificultades, por ejemplo, para explicar por escrito el contexto literario y social de El Quijote , pero, ¿para qué hacer sangre? En lugar de eso se les puede preguntar quién fue el autor de esa obra y ya está, 90 por ciento de aprobados. Así se nos puede llenar la boca diciendo que cada vez tenemos mejores estudiantes y que el sistema funciona y se reduce el fracaso escolar. La parte más triste, la que no se cuenta, es que con esa vara de medir se considera un éxito sacar un título que está al alcance de cualquier analfabeto funcional. La bajada de listón no es sólo un drama de la educación. Las Administraciones han hecho eso en otros campos. Así, a una empresa que contamina no se le pone, digamos, un cero, y se la manda a septiembre con una multa que haga temblar a su banco de referencia. No, se la aprueba raspada y se le dan clases extra a cargo del bolsillo público para auparla hasta al siete. Y si además limpia algo sus destrozos, hasta le puede caer un 10 y más pasta de todos.