Compromiso con las raíces

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El pulso de la Costa da Morte Catorce hijos de emigrantes gallegos fueron beneficiados con una beca de la Fundación Barrié de la Maza. La ANPA del Agra de Leborís solicita colaboración

24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

, descendiente de un coristanqués; Jacobo Rey Castro , hijo de un vecino de Ponteceso, y José Antonio Trillo Santabaya , cuyos padres son originarios de Dumbría, son tres de los catorce hijos de emigrantes gallegos beneficiados con una beca de la Fundación Pedro Barrié de la Maza. Para todos ellos, esta circunstancia supone una doble oportunidad: la de realizar sus estudios de diplomatura, licenciatura o posgrado en la universidad gallega que elijan, y la de mantener con vida los lazos que los unen a la tierra que vio nacer y crecer a sus padres. Cada beca es de 2.650 euros anuales y, además, cubre los gastos derivados de la matrícula y del desplazamiento de ida y vuelta desde el país de origen. En esta vigésimo sexta edición, los estudiantes proceden de Argentina, Brasil, Inglaterra, Panamá, Suiza y Venezuela. Este programa, que muestra su interés y preocupación por la emigración gallega, es fruto de un convenio de colaboración firmado en 1990 por la propia Fundación Barrié de la Maza, el Banco Pastor y las tres universidades gallegas. En esta ocasión, la entrega de las credenciales tuvo lugar el viernes en el Auditorio de la Fundación Pedro Barrié de la Maza. La junta directiva de la ANPA del instituto larachés Agra de Leborís, presidida por José Manuel Pombo Rey , tiene por delante una ardua tarea, tras su constitución allá por el mes de noviembre. En su última reunión, participaron alrededor de veinticinco padres, más que en anteriores ocasiones, pero muy lejos del número de alumnos que cursan sus estudios en el centro, unos quinientos. Durante la sesión, los miembros de la directiva manifestaron su intención de trabajar con ilusión y motivación, más, a un mismo tiempo, insistieron en la necesidad de que los padres de los alumnos se impliquen en la actividad de la asociación. Precisamente fue este hecho el que a punto estuvo de provocar la desaparición de la agrupación. A finales de noviembre y a última hora, se formó un nuevo equipo de gobierno, cuyo primer objetivo fue el de realizar una campaña de captación de socios. El problema persiste, y la solución se antoja complicada y lejana. Ahora, la ANPA espera, entre otras iniciativas, poder sacar adelante un campamento de verano y una fiesta de fin de curso. Pero para ello requieren de la colaboración de los padres.