Concierto | El Cuarteto de Nos
21 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Uruguay es un pequeño y lindo país que vive de la carne, del cuero y de la exportación de sus jugadores de fútbol. Bandas, grupos y músicos con punch haberlos haylos, como Buitres, No te va a gustar o el combo más guay de la nueva escena uruguaya, Abuela Coca, pero difícilmente conocidos más allá del Río de la Plata, salvo casos como el del oscarizado Jorge Drexler. No es moco de pavo, pues, cruzar el charco para sembrar de bolos, a diestro y siniestro, la madre patria. El Cuarteto de Nos lo hará a partir de este viernes y ha elegido para el pistoletazo de salida la carballesa Sala Dublín. La capital bergantiñana recibirá mañana a una banda con muchas tablas que entronca con la tradición de la música pop argentina, que muy de lejos podría recordar a Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota (musicalmente hablando, pero también en relación a las performances que los líderes de ambas bandas se marcaban en el escenario, en la onda teatro del absurdo). Se trata de un grupo divertido que apela al humor y al ripio, cuyas letras versan sobre niños trastornados aficionados a la matanza o con disfunciones sexuales, delincuentes cuyo botín va a parar al escote de las prostitutas o, más gore todavía, mutilaciones y castraciones de apéndices sensibles ubicados en los bajos fondos. Orígenes convulsos Antaño acusados de vilipendiar los símbolos patrios, lo que les causó más de un disgusto, pues en su día se sugirió que fuesen juzgados por un tribunal militar, El Cuarteto de Nos arrancó en una época en la que Uruguay y otros países sudamericanos sufrían o veían esfumarse dictaduras que habían arrasado todo tipo de manifestaciones culturales. Su iconoclasia, irreverencia y transgresión caló en la juventud de la época y, desde entonces, ya han pasado 23 años. En todo este tiempo, no se han librado de sus acertadas e insistentes rimas personajes como el allí tótem Eduardo Galeano o Carlos Gardel, a quien cualquier día le acabarán por encontrar ascendencia sudafricana. Llegan estos uruguayos de alma punk a España de la mano de una multinacional y, en algún concierto en nuestro país, telonearán a Los Delinqüentes, aunque si apelásemos al carné de identidad, bien podría ser al revés. Presentan Raro (editado también aquí), que les ha quedado fetén. Pop, rap, ska, country, tradición, reggae, hardcore, rock y, por supuesto, mala leche.