Los centros de salud podrán controlar a las embarazadas

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La Universidade de A Coruña prueba con éxito un nuevo sistema Las mujeres evitarán desplazamientos a los hospitales para las pruebas de monitorización

21 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«Esta es una prueba que se hace a todas las embarazadas a partir de la semana treinta o así, pero es imposible para un centro como el Materno monitorizarlas a todas; con aquellas mujeres cuya situación es digamos normal se les hace una o dos veces y con las que tienen dificultadas con una frecuencia especial». Esto explica María Amparo Alonso, catedrática del área de Ciencias da Computación e Intelixencia Artificial en la Facultade de Informática de la Universidade de A Coruña. Partiendo de esa situación inicial, Amparo Alonso y el equipo del Laboratorio de Investigación e Desenvolvemento de Intelixencia Artificial que ella coordina, ha puesto en marcha un nuevo sistema que permitiría hacer dichas pruebas a las embarazadas en los centros de salud, que estarían conectados con el hospital. Junto con las ventajas técnicas, Amparo Alonso destaca el beneficio que este método supone en una comunidad como la gallega donde la población está tan dispersa, ya que le evitaría a la embarazada el viaje al centro especializado. El nuevo sistema está basado «nos test non estresantes, de forma que recolle os sinais implicados na proba, como son a frecuencia cardíaca fetal e a actividade uterina materna que se captan a través de transductores que se colocan no abdome materno», indican responsables del trabajo. Entre los datos facilitados por esas señales están el latido del feto «que están entre 120 y 170 por minuto; con las aceleraciones no suele haber problema, porque cuando el feto nota una presión acelera los latidos, pero si es menor sí que puede ser síntoma de problemas», explica Amparo Alonso. El propio sistema hace una interpretación de la situación de la paciente y en el caso de que esta no sea normal transmite una recomendación al hospital. Se trataría de que los médicos del centro de salud y del hospital estuvieran en contacto y la instalación del sistema se puede hacer «en un ordenador, un pecé normal», sostiene Alonso, que considera que el coste «es muy bajo; el mayor problema está en el mantenimiento del sistema, que para eso sería necesaria una empresa». Una parte del sistema, que está pendiente de recibir la aprobación de la patente, se probó con pacientes reales en Estados Unidos y otra en el Teresa Herrera de A Coruña en colaboración con el centro de salud de Carballo.