BERRO SECO
23 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.SI EL mundo fuera color de rosa y la gente actuara con educación y movida por las buenas intenciones, no haría falta una ley que impidiese colocar un ladrillo a menos de 200 metros del mar. Esa distancia parecía suficiente, pero el tiempo ha demostrado que muchos siguen haciendo lo que les da la gana. Los 500 metros suenan a exageración. Es medio kilómetro. Casi hay que coger el coche para ir a la playa. Pero incluso esa distancia puede ser un muro escaso contra la avaricia. Cierto que con esa nueva ley pagan justos por pecadores, pero el desprecio que muchos han mostrado por la tierra de todos ha llevado a estos extremos. Los que soñaban con una casita junto al mar ya se pueden ir olvidando, pero que no olviden que ahora estamos así porque los mafiosos del suelo han ordeñado la vaca hasta dejarla seca. Falta otra ley más: para endurecer las penas a los piratas que nos han llevado a esto.