BERRO SECO
01 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LOS VECINOS de las aldeas nunca le han tenido excesiva estima a las traídas de agua tradicionales. Sí, de acuerdo, hay de todo, cuidemos las generalizaciones: conocemos comunidades de aguas en la comarca antiquísimas en las que nunca ha habido problemas. Pero también sabemos de las que han causado peleas, escasez por destrozos intencionados o falta de servidumbres. O aquellas en las que, en época de lluvias, combinan el barro con el líquido a través de los grifos. Así que no es de extrañar que muchos prefiriesen el pozo de toda la vida, o la captación para cuatro o cinco o quince. No mucho más. El criterio de análisis científico solía ser básico: «Está moi fresca». Y nunca vieron ni de lejos un laboratorio. Pero los tiempos pasan y los suelos cambian. Hay bichitos que no se ven a ojo. El caso de Fisterra da que pensar e invita a muchos a que se hagan mirar sus aguas. Una ITV del pozo o del depósito.