Fanáticos del mechero

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

CADA AÑO se repiten los incendios y a veces empeoran. Eso significa que cada año el mismo atajo de fanáticos tocados del ala, o con alguno más entre sus filas -esta vez parece que cuentan con refuerzos- se echan al monte felices y radiantes, a pasar una encantadora jornada con sus amigos compartiendo unas latas de gasolina y unas cajas de cerillas. Y cada año, como parte de nuestras costumbres, las cuadrillas se echan al monte para tratar de acabar con el desaguisado que otros montan. Como novedad, en esta ocasión hay algunos detenidos, pero desengañémonos, no es fácil localizar al pirómano en el monte y demostrar que la barbacoa forestal la montó él. Se dice que son miembros de cuadrillas que buscan asegurarse el trabajo, gentes interesadas en «limpiar» el monte para construir, y otras muchas cosas. Lo que está claro es que son tipos para darles de comer aparte.