BERRO SECO
23 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL MODELO de desarrollo del sector marisquero en la ría de Corcubión parece claro: no existe. Y es que el partido que se juega no es entre iguales. En el equipo con más trazas de ser goleado sólo juegan 22 mariscadoras. En el otro hay variedad. Por una parte una fábrica con 200 empleados bien remunerados, por la otra unas tarifas para barrer los fondos de la ría en las que las cuentas se hacen en cientos de millones de euros. Además, está esa apuesta de medio pelo por el turismo, según la cual una buena playa parece más importante que un puñado de gente viviendo del marisqueo. No es que la Xunta, las empresas, el Ministerio de Medio Ambiente, los turistas y los ayuntamientos no quieran que se siga trabajando el marisco en la ría de Corcubión. No. Lo que pasa es que no parece que nadie quiera mover un dedo. Hay, parece, otras prioridades. Se intuyen 22 tarjetas rojas.