Historias de A Coruña | Una infraestructura céntrica Inaugurado el 15 de julio de 1969 y construido por la empresa Rodolfo Lama, el de la plaza de Vigo fue el primer párking construido en la ciudad
12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Inaugurado el 15 de julio de 1969, el aparcamiento de la plaza de Vigo es el más antiguo de la ciudad y, dada la céntrica zona en la que está ubicado y la escasez de garajes en los edificios de ella, es uno de los que más se utilizan en la actualidad. En sustitución del alcalde Demetrio Salorio, presidió la inauguración el teniente de alcalde Secundino Álvarez Tomé, siendo bendecido el aparcamiento por el párroco de Santa Lucía. Construido por la empresa Rodolfo Lama, causó cierta polémica, pues se consideraba que, aparte destruir las especies arbóreas de la vieja plaza, la última planta del mismo alcanzaba la altura de los primeros pisos de la calle Federico Tapia, y constituía un peligro para los muchos niños que en la superficie practicaban sus juegos. Según señalaba La Voz, el aparcamiento disponía de dos plantas, estando la inferior dedicada al servicio de lavado y secado de los coches para lo que contaba con los más modernos medios, añadiendo: «Cualquier vehículo podrá ser lavado y secado en un tiempo máximo de ocho minutos». El piso superior dedicado a aparcamiento y garaje podría almacenar hasta 400 vehículos. «Sobre el aparcamiento -seguía diciendo La Voz- se han arreglado en la plaza unos preciosos jardines con relleno de arena en las zonas centrales, para juego de los niños que, por cierto, poblaron aquello apenas media hora después de celebrarse su inauguración». Estanque La zona central con arena acabó siendo sustituida por un estanque, pero el peligro que éste suponía para el aparcamiento por las filtraciones de agua, motivó que se eliminase posteriormente y se dejase la superficie lisa, lo que puso en peligro la integridad de las personas mayores que se sentaban en los bancos, pues los niños y menos niños aprovecharon para jugar partidos de fútbol a toda pastilla. En los bajos comerciales de la zona que da a Federico Tapia se instalaron diversos negocios, desde floristerías y venta de periódicos y revistas hasta agencias de viaje, despacho de quinielas, joyerías y cafeterías, siendo la última de ellas el Venus. Los bajos comerciales, como el aparcamiento, funcionan en régimen de concesión municipal por un número de años, parece que 25, con renovación posterior. Cuando se hizo tal reforma, las plazas del piso más bajo se vendieron, dejando el resto para aparcamiento, bien por horas o nocturno. Uno de los peligros del aparcamiento era, y es, precisamente, la zona de esparcimiento que estaba sobre él, especialmente en la víspera de San Juan, pues, aunque estaba prohibido, vecinos de la zona, especialmente jóvenes, montaban una hoguera (a veces de considerable extensión) que calentaba la plancha de cemento en exceso, con el consiguiente riesgo. Incluso hoy, puede verse en las escaleras que dan a la plataforma sobre Federico Tapia un trozo chamuscado, que lleva varios años sin repararse, cosa, por otra parte, muy normal, pues la plaza está bastante abandonada por los servicios municipales, a pesar de tener 37 años de vida. Se espera que ahora, con la anunciada remodelación, se mejore su aspecto, aunque ya hay cierta inquietud sobre la prevista pérgola en el trozo de Federico Tapia que podría servir, además de para resguardar a los niños cuando llueva, para celebrar botellones todos los fines de semana del año. Esto aparte que la peatonalización del trozo de Pardo Bazán puede duplicar el ya denso tráfico de la zona de Federico Tapia. Árboles Más misteriosa es la desaparición de árboles, de hoja perenne, que rodean la acera que circunda el aparcamiento, pues se está produciendo poco a poco, especialmente en la de Marcial del Adalid (había ocho y sólo quedan tres) que está frente al edificio que alberga la Tesorería de la Seguridad Social. Un árbol con varias decenas de años no es algo que se pueda meter en el bolsillo y si se han eliminado es porque pueden sus raíces molestar a las paredes de cierre del propio aparcamiento.