El retraso de la vía de alta capacidad no es la única deuda de la Administración gallega con las comunicaciones de la Costa da Morte. En la reciente negociación con el Ministerio de Fomento para la supresión de peajes, la AG-55 también se quedó al margen, a pesar del compromiso de los dos partidos que integran el Gobierno de la Xunta de suprimir una tasa que durante años han calificado como injusta y que todos los sectores sociales consideran que frena el desarrollo empresarial de la zona. Precisamente, los estudios que se están realizando desde el Ministerio de Fomento para solucionar los accesos al puerto exterior de punta Langosteira apuntan a una conexión directa desde la autopista A Coruña-Carballo que partiría del lugar de A Furoca y continuaría hasta el nuevo recinto por una carretera de nueva construcción. Si esta posibilidad se materializa finalmente, la intensidad de circulación por la AG-55 aumentaría de forma considerable, igual que se prevé que suceda con la entrada en funcionamiento del eje empresarial integrado por los polígonos de Arteixo, A Laracha y Carballo.