PASABA POR AQUÍ
08 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.ESTOS DÍAS son días de aprobación de presupuestos municipales. La mayoría de ellos huelen a rutina. De hecho, da la sensación de que una parte de la población trabaja para que otra viva. Y bien. La mitad de lo que ingresa cada ayuntamiento se lo gasta en sueldos, y el resto va casi todo para mantenimiento y gastos corrientes. La luz, la gasolina, el teléfono, y esas cosas. Visto así, uno puede preguntarse legítimamente para qué sirve un ayuntamiento. Si sólo hay dinero para sueldos y no hay presupuesto para nada más (y todos se quejan de eso), qué se puede esperar de esa institución. Pongamos por caso que uno contrata a Fernando Alonso, pero no tiene fondos para pagarle un coche. O a un técnico de cultura que lo más que puede hacer es reunir a los gaiteiros del vecindario de pascuas en ramos. Y a París de Noia, claro. Los millones se gastan en sueldos para profesionales sin medios de trabajo.