Crónica | Homenaje a un enfermo comprometido
23 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ntonio Insua fue el tercer trasplantado de pulmón del Canalejo. Y de Galicia. A cambio de aquella operación, el 2 de agosto de 1999, dedicó la segunda parte de su nueva existencia a hacer de la donación su apostolado . El 4 de julio del 2004 falleció y dejó huérfana a la asociación Airiños, que él mismo fundó para apoyar a quienes esperan un órgano, y animar a los que, en la hora del adiós, pueden salvarle la vida a otros. Ayer, el salón de actos del Juan Canalejo se llenó de amigos, trasplantados o en espera, de profesionales y familiares, para rendirle tributo con la re-constitución, esta vez como asociación gallega de trasplantados de pulmón, pero también de hígado, del colectivo por el que tanto peleó. Teruca Bao, su viuda, ni siquiera tuvo que glosar la figura de Insua. Todos lo conocían. Quienes no en persona, sí por su compromiso de solidaridad. «Mientras vosotros lo recordéis, seguirá con nosotros», dijo. Miguel Pérez Quintela, nuevo presidente de Airiños, tampoco pudo contener la emoción recordando el alto listón marcado por su predecesor. Y, en un acto de confirmación, renovó el voto de la asociación para «ser mensajeros de la vida que hemos recibido». No faltó Daniel Vilela, médico compañero de fatigas y proyectos de Antonio Insua. Ni Pepe Buitrón, jefe de la oficina de Trasplantes, ni el gerente Jesús Caramés, ni tampoco Covadonga Lemos, mamá Cova , coordinadora de Trasplantes. Y presidió el acto la conselleira de Sanidade, que cerró el homenaje «con un ruego -dijo-: No debéis olvidar que donar órganos es el mayor gesto de generosidad que se puede hacer. Para muchos, es la única esperanza de vida».