Intercambios de pareja

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

12 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTO DE la política tiene a veces un toque algo subido de tono. Si en la vida real se dice eso de que los matrimonios de conveniencia son algo inmoral y que lo que importa es el amor, es justo al revés cuando un partido se mete en la cama con otro. Te quiero por lo que me das, pero que sepas que si otro me da más, en él pondré mis ojos. Es la dura ley de los pactos de gobierno, de esos en los que los prinicipios y los programas tal vez tengan mucho menos interés que las ambiciones personales. La política, parece, no sabe de monogamia ni de entrega. En las parejas pactadas es difícil mantener el equilibrio. Siempre hay uno que tiene que dominar. Las relaciones parecen más de mantis religiosa que de humanos. Uno se come al otro y se busca a otro que merendarse. Parece que sólo hay un modo de sobrevivir: o ser el que come, o callarse la boca y dejar hacer al otro lo que le de la gana.