PASABA POR AQUÍ
07 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.QUIÉN IBA a decir que lo de las fiestas era un negocio. Pues parece que ahora sí. Uno siempre pensó que eso de andar pidiendo de puerta en puerta para honrar a la Virxe de turno y sin un notario que certifique la calidad monetaria de la honra, podía tener su truco, e incluso ser demasiado tentador para ciertos comisionados. Son cosas que se oyen por ahí. Al parecer, hay comisiones de fiestas y comisiones que se van de fiesta. Es que eso de juntar dinero sin gran esfuerzo es lo que tiene. Tal vez quienes lo entreguen tengan que pensar en su buena obra. O tal vez quien lo reciba piense que esos cuartos a la Virxe no le van a hacer nada, pero qué bien le van a hacer a él. Porque a un santo, el dinero le sobra, pero a los seres humanos buena falta que les hace. Por eso no es cuestión de hacerse mala sangre. Piense, quien lo haya donado, que ha contribuido a una gran labor social.