El representante de Hacienda que acudió a la localidad sólo ratificó los datos que le dieron La oficina de la comisionada del «Prestige» promete que pagarán antes de que acabe el año
08 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?a visita ayer del responsable de tasaciones del Consorcio de Compensación de Seguros del Ministerio de Hacienda no cambió en nada la actitud de los bateeiros de Corme, que afrontan su cuarto día de encierro en el barco y los artefactos. El portavoz de los afectados, el patrón mayor Inocencio Suárez, señaló que el alto funcionario se limitó a acudir a Corme para ratificar los datos que la entidad, a través de su abogado, presentó hace ya dos años. Los socios se mostraron soprendidos por el viaje porque en Corme no hay ya rastro de las pérdidas, que se quemaron a lo largo del año 2003 e incluso no queda nada del fuel que posteriormente sacó del fondo una empresa contratada por Sasemar. El funcionario de Hacienda acudió acompañado por un biólogo de la Xunta de Galicia, gracias a un convenio firmado entre las dos Administraciones, con el fin de asesorar a los peritos. Los bateeiros de Corme como otros afectados por la marea negra del Prestige presentaron toda la documentación por las pérdidas tras el decreto del Gobierno central por el que asumía el pago de las indemnizaciones que luego se ocupaba de reclamar al Fidac, con el fin de que los que habían sufrido daños pudieran cobrar antes. Sin embargo, las empresas de acuicultura no pudieron sumarse y ahora se procede a peritar sus pérdidas, un dato que tiene el Ministero de Hacienda desde hace dos años, aproximadamente. Ayer, fuentes del Centro de Prevención e Loita contra a Contaminación, conocido con la oficina del Comisionado del Prestige, aseguraron que este año se pagará a los bateeiros de Corme y recordaron que el crédito ICO que se les dio a cambio del que había suscrito con entidades bancarias antes del accidente marítimo no vence hasta el 31 de diciembre. Sin embargo, la sociedad no puede esperar tanto tiempo, ya que está a punto de perderse la cosecha de mejillones que se colocó en diciembre, ya que los ejemplares tienen buen tamaño y han de dividirse en varias cuerdas o caerán todos al fondo. Grave La situación económica de la entidad es tan grave que fue necesario despedir a los cuatro trabajadores que había por la imposibilidad de abonar siquiera sus cuotas de la seguridad social, lo que hace que nadie se ocupe de la labor. Inocencio Suárez comentó que en el caso de que se pierdan estos mejillones la entidad duda en si sería achacable al Prestige , que ha impedido cualquier ingreso económico de la sociedad, que se creó en el año 2000 e iba a vender la primera remesa en el 2002, precisamente cuando naufragó el petrolero. Otro problema añadido es que la entidad no puede pagar ni los seguros de las bateas, que éstas se han pasado cuatro años sin producir cuando su vida media es de unos ocho años, y que tampoco hay fondos para realizar mejoras como el cambio de las cadenas, que están ya muy deterioradas. Los bateeiros no tienen la intención de deponer su actitud hasta que no se les den garantías de que su situación se resolverá en las próximas semanas.