PASABA POR AQUÍ
21 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HACE SOL y los turistas acuden a las terrazas. Hay muchas y de todo tipo, bien diseñadas. En ellas se comen pescados que no se pescan en ningún otro sitio. Están en Camariñas, mirando a un puerto con saneamiento, o en Corcubión, sustituyendo a los coches que van a Fisterra. Allí, en Fisterra, hay un museo del mar en condiciones, y se dan cursillos de pesca: buceo, caña y esas cosas. Y los visitantes se pueden subir a barcos que los lleven a las Lobeiras, o ir a pescar a la ría. Y a quien no le guste eso, aprovecha para darse un paseo en algún barco que recorra la costa, una costa sin cemento, un barco con base en el puerto deportivo de Muxía, donde hay tiendas de náutica. Eso, o hacer a caballo la ruta del megalitismo, o ir andando, y no por el arcén, de Mórdomo a Camelle. Las Rías Baixas tendrían envidia de esa costa no masificada que se hace de oro descubriéndose a los demás.