PASABA POR AQUÍ
19 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EN LA época de hacer la declaración de la renta, la realidad sigue superando a la ficción. Especialmente en una zona como ésta donde la estabilidad laboral no es lo que más abunda. El que paga el pato siempre es el mismo: el más pobre. Lo digo por el viejo mito, que muchos conocerán: el segundo pagador. Lo dicen los papeles: si uno gana 22.000 euros al año de un único pagador, pues olé. Pero, si, gana 8.100 procedentes de más un pagador (con más de 1.000 euros que vengan del segundo), pues a pasar por el aro de aflojar la cartera. Para quien no lo sepa, esto significa que quien no tenga un empleo fijo (la mayoría) y tenga, por fuerza, que buscarse cada tres meses las lentejas más miserables, además, tendrá que pagarle a Hacienda. La medida es buena para el Estado porque aquí hay mucho pobre y se les puede exprimir más. Pero, ¿en qué país vivimos? Si no se trabaja, malo, y si se trabaja, peor.