El contradique de Muxía podría estar listo después del verano

CARBALLO

Las obras, incluidas en el Plan Galicia, cuestan cerca de 1,3 millones Política Territorial pretende completar la actuación con un puerto deportivo para 200 amarres

18 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las obras del contradique de Muxía, comentó ayer el alcalde, Alberto Blanco, podrían estar acercándose a su ecuador. La construcción del espigón, que lleva a cabo la empresa López Cao, comenzó a mediados del pasado abril. En tan sólo un mes, las máquinas han ejecutado ya buena parte del relleno de piedras y arena necesario para desarrollar el proyecto. Si los trabajos siguen a este ritmo, comentó Blanco, la empresa podría acabar el contradique poco después del verano, mucho antes del máximo previsto, que son diez meses. El contradique de Muxía era una de las actuaciones previstas en el Plan Galicia en la localidad. Se trata de una inversión, realizada por la Xunta, de cerca de 1,3 millones de euros. Supondrá la construcción de cerca de 300 metros de espigón que completará la ensenada de amarre de las actuales instalaciones portuarias. La presentación del proyecto la realizó el vicepresidente primero de la Xunta y responsable de Obras Públicas, Alberto Núñez Feijoo, el pasado 15 de febrero, quien también puso la primera piedra de la obra -los obreros tardarían casi dos meses en aparecer después-. Ese mismo día, Feijoo anunció también que a la construcción del contradique se le sumaría una nueva actuación complementaria: la instalación de un puerto deportivo con 200 puntos de amarre. Los pantalanes podrían empezar a flotar en el puerto poco después de terminado el contradique. Pedra de Abalar La restauración de la Pedra de Abalar también avanza según lo previsto. La empresa responsable de la actuación, Tvmac, tiene ya preparados los dos fragmentos de la roca para volver a unirlos. Alberto Blanco explicó ayer que las dos partes están ya limpias y libres de la resina y los hierros dispuestos en la anterior restauración. Ahora queda la parte más compleja de la operación: la instalación de gatos hidráulicos para mover la parte más grande a su posición original -30 centímetros hacia el santuario- y el ensamblaje con el trozo de tonelada y media separado desde 1998.