?demás de las habituales cuestiones de trámite (sobre todo, civiles) de los juzgados de primera instancia e instrucción, el número 1 se encarga de uno de los procesos más complejos y extensos que se están dirimiendo en la actualidad en Galicia y, posiblemente, en España: el del Prestige . El titular de la sala, Francisco Javier Collazo Lugo (Balbino Ferreiros se ocupa del número 2) tiene que lidiar ahora en la primera planta del que iba a ser mercado con un sumario particularmente extenso y con numerosas ramificaciones internacionales, y para el que, durante varios meses, contó con un juez de apoyo, tal y como acordó el Consejo General del Poder Judiciaal. En este caso, se habían habilitado unas dependencias en la parte superior del antiguo consistorio. Disposición En la planta baja de los nuevos juzgados se ubica el despacho para el colegio de procuradores, el Registro Civil y un agente de cada juzgado. También trabaja allí el médico forense y, sobre todo, en una habitación muy pequeña, sin ventanas ni ventilación, se encuentra la sala de vista. Lo más llamativo, sin duda, es que el público, al entrar, se encuentra con el mostrador de venta. «Denigrante» Esta situación es calificada de «denigrante para os traballadores» por parte del ex alcalde y hoy líder de la oposición, Rafael Mouzo Lago. A su etapa como regidor pertenece, por cierto, la construcción del mercado, financiado con cargo al Plan 2000 de la Diputación (costó unos 120.000 euros). Explica que no llegó a inaugurarse en todo este tiempo porque tampoco llegaron a aprobar una ordenanza reguladora, explicación que fuentes del ejecutivo actual tachan de poco convincente y la achacan a las críticas recibidas por la ubicación elegida. Las críticas de Mouzo no son compartidas por la mayoría de los trabajadores, según explica -tras contactar con alguno de ellos- la responsable de Justicia para toda la provincia en el sindicato CSIF, Elena Gamazo: «Es una situación atípica y llamativa, pero los funcionarios entienden que se trata de algo provisional, de un máximo de cinco o siete meses [desde la Consellería de Xustiza lo reducen a, como máximo, diciembre] para disfrutar después de unas dependencias mucho mejores», asegura. «Incluso mejor» Gamazo añadió que algunos compañeros le han transmitido que están incluso «mejor» que antes, porque la situación era «penosa». «Ahora -asegura la representante sindical- por lo menos es un lugar limpio, aséptico, con luz, con los juzgados separados con mamparas». El principal problema que ha habido con el cambio, explica, es que el traslado se realizó a finales del mes de agosto, cuando trabajaba poco personal debido a las vacaciones.