Cogorzas que hacen historia

| MARTA VALIÑA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SÉ QUE voy a ganarme muchos enemigos, pero no me gusta moderme la pluma cuando creo que los problemas tienen una fácil solución. Alucino cuando veo que los niños (sí, niños) de 13, 14 o 15 años son clientes habituales de pubs y discotecas. ¿Qué hace un crío a las seis de la mañana con una copa en la mano? ¿Qué hace un crío a cualquier hora con una copa en la mano? ¿Dónde están sus padres? Y no me vale eso de que todos son iguales y que no hay quien los dome. Yo también pasé la edad del pavo y no fui precisamente un angelito, pero papá y mamá estaban detrás y no me pasaban una. Ahora, me temo, a los padres les importa poco lo que hagan sus hijos. Y después pasa lo que pasa, que cinco chavales desmadrados (y despadrados) destrozan todo lo que encuentran a su paso. ¿Cómo puede alguien dormir tranquilo sabiendo que su hijo se está agarrando una cogorza de las que hacen historia?