Crónica | Un asalto en A Ponte do Porto Un vecino vio cómo actuaban los cacos en una tienda, a la que le forzaron la puerta y empezaron a sacar todo lo aprovechable para meterlo en el maletero de su coche
23 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Hacia las dos de la madrugada del jueves, dos coches aparcaban cerca de una tienda de ropa en A Ponte do Porto. El local, llamado Nota, estaba cerrado y no había gente en la calle, pero, cuenta la propietaria, Pilar Gerpe Tedín, un testigo vio lo que ocurrió desde una ventana. Los hombres forzaron la puerta principal de la tienda y, con los maleteros abiertos, comenzaron a meter en ellos todo lo que encontraron en la tienda. En un cuarto de hora no quedó ni una sola prenda en el local. Ése fue el tiempo que tardó en llegar una patrulla de la Guardia Civil, alertada por el testigo. Sirenas Al parecer, relata la dueña, los agentes se acercaron a la tienda con las sirenas encendidas, delatando su presencia y dando tiempo a los ladrones a escapar con su botín. Después se inició una persecución en la que los agentes pusieron rumbo hacia Carnés, para dar la vuelta en algún lugar y volver a pasar, a toda velocidad, por A Ponte do Porto y desaparecer sin dejar huella. La tienda llevaba abierta dos años y medio, y según Gerpe, funcionaba bien, reinvirtiendo constantemente las ganancias obtenidas. El robo del jueves le supuso unas pérdidas de 30.000 euros. Nota no tenía ningún seguro: «Son moi caros -explica Gerpe- e sempre deixaba o de facelo para outro día». Ahora no sabe si podrá volver a reabrir el establecimiento. Lo que indigna a Pilar Gerpe es la sensación de que podían haber cogido a los autores del robo con las manos en la masa, pero quizás no se hizo lo suficiente: «Se conduces un pouco máis rápido do permitido, aí si que te collen -cuenta- pero iso é o que fan, e non resolver os problemas da xente». Veinte patrullas Pilar Gerpe comenta que el día del atraco les aseguraron que veinte patrullas buscaban a los ladrones, que no aparecieron. Sí lo hicieron los dos coches robados en los que cometieron su acción, al menos así lo cuenta la propietaria de la tienda: «Din que apareceron, pero contoumo un veciño, porque a Garda Civil non me contou nada, o único que me dixeron ao día seguinte é que podían dicirme o sitio no que seguramente estaba a roupa, pero que fose a buscala eu e o meu marido e con alguén máis porque era perigoso», relata Pilar, que desde ese día no puede dormir a causa del disgusto.