?l día de San Valentín del 2000 acababa de comenzar cuando el Zafir, un mercante de bandera portuguesa se hundía con casi todos sus tripulantes a bordo. El barco lleva ya cuatro años en el fondo del mar Jónico tras ser embestido por el Expresso de Catania un ferry. En el barco convertido en tumba descansan los cuerpos de los diez gallegos que desaparecieron y que meses después se dadan por muertos. Entre ellos estaban José Manuel Santos Amarelle, vecino de Corme, y Juan Bautista Abuelo Marcote, de Fisterra. El primero se iba a casar unos meses más tarde y no se olvidó del día de San Valentín por lo que a su novia le llegó un ramo el mismo día que supo del accidente. Cuatro años después de la tragedia las familias comienzan a recuperarse, pero no pueden olvidar que no fue un simple accidente, sino que el capitán que abordó al mercante fue condenado por el hecho, aunque apenas estuvo en prisión. Además, los familiares de los muertos aún recuerdan el poco apoyo que recibieron por parte de la Xunta.